Rusia y la Organización Mundial del Comercio

Rusia y la Organización Mundial del ComercioRT

La adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC) tiene un significado muy especial para Rusia y supondrá un paso muy importante hacia su integración en el mercado internacional y en el sistema de comercio mundial.

La OMC, establecida en 1995, es la mayor organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre un importante número de países. Los pilares sobre los que descansa son los Acuerdos de la OMC, que han sido negociados y firmados por la gran mayoría de los Estados que participan en el comercio mundial y ratificados por sus respectivos parlamentos. El objetivo es ayudar a los productores de bienes y servicios, a los exportadores y a los importadores a llevar adelante sus actividades.

En junio de 1993 Rusia solicitó formalmente su ingreso en la organización pero la falta de iniciativa del propio país los primeros años paralizó el proceso y no se produjeron resultados tangibles.

Después de la crisis financiera de agosto de 1998, en un intento de mantener la economía a flote y especialmente tras el acceso de Vladímir Putin al poder, las negociaciones con la OMC tomaron un nuevo impulso.

Efectivamente, en la actualidad, la completa armonización de la legislación rusa con la normativa de la OMC constituye uno de los esfuerzos principales que está realizando el gobierno ruso.

Según señaló el asesor del Kremlin, Arkadi Dvorkóvich, Rusia cumple todos los requisitos para formar parte de la OMC en 2011. Recientemente, altos representantes del gobierno de Barack Obama han manifestado más de una vez su disposición a contribuir al ingreso de Rusia en la Organización.

Últimamente han aparecido bastantes análisis que tratan de cuantificar y valorar las consecuencias que tendrá para la economía rusa el ingreso en la Organización Mundial del Comercio. Uno de los aspectos más polémicos afecta al precio de la energía —gas, petróleo y electricidad en particular—, la Unión Europea y EE.UU. insisten en una amplia reforma del sector energético: la aproximación de los precios energéticos rusos a los precios del mercado mundial.

En este sentido, una reducción arancelaria mejorará la asignación de recursos internos e inducirá a la especialización según las teorías tradicionales del comercio internacional. Además, las empresas rusas tendrán más facilidades para importar tecnologías modernas que contribuyan a incrementar la productividad.

Asimismo la adhesión tendrá un impacto sobre diversos sectores de la economía y el clima de inversión del país. Ciertos sectores, tales como metalurgia, calzado, textil o bebidas alcohólicas fuertes, entre otros, se beneficiarían del ingreso en la OMC, según los expertos.

El incremento de la competencia en diferentes sectores generará efectos positivos sobre la economía rusa y afectará a segmentos con dificultades, por ejemplo la industria automovilística.

Se prevé que la entrada de Rusia en la OMC mejorará las condiciones de acceso de los productos rusos a los mercados extranjeros e introducirá la competencia extranjera en el mercado ruso, así como la inversión extranjera, incentivando a las empresas nacionales a una modernización y reestructuración.

Al mismo tiempo existen ciertos problemas vinculados con los sectores de la agricultura y servicios. La parte rusa plantea bastantes limitaciones a las actividades de los proveedores extranjeros. La agricultura rusa, por ejemplo, está todavía en buena parte en manos del Estado. Las conversaciones sobre agricultura constituyen uno de los puntos más conflictivos del proceso de negociación para la entrada de Rusia en la OMC. Las características estructurales del sector, marcado por un menor grado de reformas que otros sectores, junto con la política agrícola rusa de los últimos años, complican el cumplimiento de los compromisos que se adquieran en el ámbito agrícola.

Esos puntos constituyen factores esenciales que explican la ralentización del proceso de la negociación de la adhesión a la OMC. Adicionalmente, la intensificación de un fuerte movimiento proteccionista en grupos con gran capacidad de presión sobre los diversos estamentos políticos también repercute en el desarrollo de las negociaciones.

La adhesión a la OMC deberá aportar grandes ventajas a Rusia. Hay tres cambios clave que se podrían producir con el ingreso en la Organización:

- la liberalización de las barreras para la inversión extranjera directa en el sector servicios

- la reducción de los aranceles en sectores de comercio

- el acceso abierto al mercado para los exportadores rusos en los sectores con antidumping,

A eso hay que añadir una previsible contribución al alza de la competencia y al aumento de oferta de bienes que a su vez afectará positivamente los consumidores.

Según los analistas, el ingreso a la OMC acarrea también desventajas. La incorporación puede impactar negativamente en los sectores subvencionados por el Estado, por ejemplo, la industria automovilística y agricultura.

Los expertos indican que a pesar del gran progreso en el proceso de negociación para el acceso de Rusia a la OMC, quedan importantes retos pendientes tales como la adaptación completa del régimen de comercio exterior a las normas y criterios de este organismo y una amplia liberalización del comercio para intensificar el carácter competitivo de los mercados nacionales, racionalizar el sistema impositivo interno y permitir el acceso de las empresas extranjeras al mercado ruso, entre otras.

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