Naturaleza de Rusia

Naturaleza de RusiaOleg Glébov

Rusia es el mayor país del mundo, ocupa más de una novena parte de la Tierra y se extiende a través de la mayor parte del norte de Eurasia, por lo que alberga una gran variedad de paisajes y climas. Sus espacios naturales son inmensamente variados: desde pequeños y tranquilos lagos en el oeste de la parte occidental, hasta el lago más profundo del globo, el Baikal; desde la antigua taiga siberiana, hasta las delicadas flores de los prados alpinos del Cáucaso; desde los silenciosos montes Urales, hasta los inquietos volcanes de Kamchatka. Los legendarios ríos rusos llevan sus aguas a los mares que delimitan la línea de la costa del país, una de las más extensas del mundo. Cada una de las grandes regiones de Rusia posee sus peculiaridades.

La Llanura Rusa (la llanura europea oriental) está situada en el este del país y se extiende por la mayor parte de la Rusia europea, desde las fronteras con Ucrania y Bielorrusia en el oeste, hasta los montes Urales y el mar Caspio en el este. Desde los mares Blanco y de Barents en el norte, hasta los montes del Cáucaso y el mar Negro en el sur. Se basa en una plataforma geológica antigua, por eso su relieve es en general uniforme, cuyas peculiaridades se formaron a causa de los glaciares en la última edad de hielo. La llanura, salvo el extremo norte, goza de un clima moderado y de la máxima cantidad de precipitaciones de todo el país. Por eso los grandes ríos, como el Volga, el río más largo de Europa (3530 kilómetros), tienen su nacimiento aquí. En el noroeste de la llanura se halla “la tierra de los lagos”, de procedencia glacial. El territorio de la llanura cuenta con casi todas las principales zonas de vegetación del mundo, desde la tundra hasta los desiertos, por eso su naturaleza es inmensamente rica.

El Cáucaso es la mayor formación montañosa que abarca el sur de la Llanura Rusa. Dentro de los límites del país quedan solamente el Cáucaso Norte y las laderas septentrionales del Cáucaso Mayor. La frontera con Azerbaiyán y Georgia pasa por su cresta. El Cáucaso Norte se ubica en su mayor parte en la región de las estepas y es especialmente rico por sus tierras negras, por lo que constituye la mayor zona de cultivo de Rusia, mientras que al Cáucaso Mayor pertenecen los paisajes majestuosos y la riqueza de la flora y fauna de montaña. Es ahí donde se encuentra la montaña más alta de la cordillera del Cáucaso, de Rusia y de Europa: el antiguo volcán Elbrús (5642 m). Los bosques de haya y roble en las laderas de la cordillera dan paso a los bosques de coníferas, que, a su vez, se transforman en prados alpinos. Las zonas más altas de Cáucaso están cubiertas de glaciares, en los que nacen numerosos ríos. La zona del Cáucaso es también conocida por sus fuentes minerales que, junto con el litoral del Mar Negro, ofrecen las condiciones ideales para la presencia de numerosos balnearios.

Los montes Urales se consideran la frontera natural entre Europa y Asia. La cordillera se extiende unos 2500 kilómetros, desde la frontera norte de Kazajistán hasta el océano Ártico, y tiene entre 150 y 40 kilómetros de ancho. Esta cadena montañosa está formada por distintas sierras, divididas por zonas más bajas. Las cimas de estos antiguos montes son normalmente planas o redondeadas, con algunas peñas, y solamente en la parte norte de la cordillera se pueden encontrar peñascos escarpados. La cima más alta de los montes Urales es la montaña Naródnaya (1895 m). El subsuelo de los Urales es inmensamente rico. En la parte central de la cordillera se hallan yacimientos de piedras preciosas, la vertiente oriental oculta minerales de metales ferrosos y no ferrosos, mientras que de la zona occidental se extrae yeso, caliza y diamantes. La gran extensión meridional de los montes Urales explica su diversidad natural. Los bosques de coníferas, poblados por animales de piel fina, son uno de los rasgos m­ás característicos de los Urales. Las partes central y sur, donde no se siente tanto la influencia del aire frío del Ártico, permiten el desarrollo de la agricultura.

Siberia, la parte oriental de Rusia, se extiende desde los montes Urales en el oeste hasta el océano Pacífico en el este y limita al Norte con el océano Ártico y al sur con Kazajistán, Mongolia y China. A esta gigantesca región se la puede dividir en varias zonas.

Siberia Oriental, ubicada entre los grandes ríos Yeniséi (4287 kilómetros) y Lena (4400 kilómetros). Al igual que la Llanura Rusa, se halla en una plataforma geológica y constituye un altiplano, con inmensas laderas escalonadas. Sus riquezas naturales, aunque todavía poco investigadas, albergan el 70% del carbón mineral y lignito del país, así como grandes yacimientos de metales ferrosos y no ferrosos, de diamantes e incluso de oro. Lo que impide la explotación de la región y convierte la mayor parte de su territorio en tierra baldía es el clima continental extremo, con temperaturas que pueden bajar hasta los 70 grados bajo cero. Los típicos paisajes bioclimáticos en Siberia Oriental son la tundra, la taiga y los bosques (la mitad de los recursos forestales de Rusia). Muchos ríos de Siberia Oriental son extraordinariamente caudalosos.

En Siberia Meridional se hallan tres grandes cordilleras, de las que destacan los montes Altái, un territorio de maravillosos paisajes naturales, que albergan la máxima cumbre de la zona del sur de Siberia: el monte Beluja (4506 m). Esta tierra es también muy rica en metales. En los montes del sur de Siberia nacen los mayores ríos de la parte oriental de Rusia. Es aquí donde se encuentra el tesoro de la naturaleza siberiana, el lago Baikal, que acoge la quinta mayor reserva de agua dulce de la Tierra. En los montes siberianos viven las legendarias martas cebellinas, que poseen la piel fina más valiosa de Siberia, así como corzas, linces y osos.

La Siberia Occidental, que se sitúa entre los montes Urales en el oeste y el río Yeniséi en el este, es una llanura que se caracteriza por un clima muy severo de tipo continental extremo por la influencia del océano Glacial Ártico. Aquí el invierno dura normalmente seis meses, pero en la parte más meridional alcanza los ocho meses de duración. Más del 80% de la Siberia Occidental recibe demasiadas precipitaciones, por eso esas tierras están en su mayoría ocupadas por pantanos y amplias zonas cenagosas, que en la parte central suponen más de la mitad del territorio. La parte del norte de Siberia Occidental se encuentra en la región de permafrost. Fluyen allí muchos ríos, entre ellos el Obi, el más largo de Rusia (5410 kilómetros incluyendo su afluente Irtysh). Del norte al sur se hallan aquí las principales zonas de vegetación, de la tundra hasta las estepas. La Siberia Occidental, siendo una de las regiones menos accesibles, guarda al mismo tiempo inmensas riquezas naturales: el 60% del petróleo y el gas de Rusia, madera, animales y pesca de valor comercial.

El Extremo Oriente de Rusia, geográficamente una parte de Siberia, se puede destacar como un territorio aparte. Sus casi 4500 kilómetros se extienden a lo largo del océano Pacífico. La parte septentrional está cercana al círculo polar Ártico, donde la nieve casi nunca se derrite, y los mares que bañan sus costas, incluso en verano, permanecen helados, mientras que su zona septentrional goza de un clima subtropical y no es extraño encontrar allí lianas junto a los abetos típicamente norteños. La mayor parte de la región está formada por montes y colinas antiguos, mientras que la península de Kamchatka, la isla de Sajalín y algunas otras islas se formaron en una época relativamente reciente, y todavía se puede observar aquí actividad geotérmica y sacudidas del suelo y del mar, siendo estas últimas la causa de la creación de olas gigantescas o tsunamis. Los volcanes activos son típicos de las islas Kuriles y especialmente de la península de Kamchatka, donde se encuentra uno de los mayores volcanes del mundo, el volcán Kliuchevskói, de 4750 metros, así como el mágico valle de los Géiseres. El suelo, enriquecido por las cenizas volcánicas, es tremendamente fértil y por ello en esta región crecen plantas gigantescas. Los osos pardos del Extremo Oriente son también los más grandes de Rusia, pues se alimentan de salmón, que aumenta de peso muy rápidamente en las aguas templadas.

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