El fusil AK-47

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Igual que fuera el fusil Mosin en la primera mitad del siglo XX, el AK-47 es la más emblemática arma soviética de la segunda mitad de este siglo. Fue concebido siguiendo los criterios característicos tanto de la Rusia zarista como de la URSS: sencillez y fiabilidad por encima de todo: el arma no debe fallar.

El desmontaje del arma para la limpieza es muy sencillo y rápido. Dice así el reglamento de las Fuerzas Armadas rusas sobre el desarme del fusil de asalto AK-74:

-13 segundos: excelente

-14 segundos: bien

-17 segundos: satisfactorio

Y el montaje será excelente si se hace en 23 segundos, bien en 25 y sería satisfactorio en 30. Para la evaluación positiva hay que llenar el cargador con 30 cartuchos en un lapso de 30 a 40 segundos.

Pero tanto en la Unión Soviética como en la Rusia actual y en decenas de países del mundo hay campeones que manejan los fusiles de asalto AK-47, AK-74 y sus numerosas modalidades mucho más rápido. El armero soviético Mijaíl Kaláshnikov no deja de enfatizar que, cuando estaba creando el arma en 1947, siempre tenía en mente los soldados que no se graduaban en academias militares y necesitaban para atacar y defenderse algo muy simple y seguro.

Simple y seguro

El AK-47 (en ruso “Avtomat Kaláshnikova”) fue diseñado en 1947 y dos años más tarde se inició su fabricación a gran escala, para luego convertirse en la principal arma ligera del Ejército soviético. La URSS primero armó con el AK a sus aliados en Europa Oriental y luego lo exportó a todos los continentes; sin embargo, hasta 1999 la planta mecánica de Izhevsk no registró el fusil de asalto como marca comercial. A día de hoy se han fabricado a nivel mundial 100 millones de ejemplares. Los expertos calculan que el 90 % de esta producción viola el derecho de autor. Los modelos falsificados se fabrican, inclusive, en talleres de reparación de automóviles con un precio de coste de unos 35 dólares estadounidense. Mientras tanto, el precio de fábrica de un fusil genuino es de 300 dólares.

El auténtico AK-47 pesa 4,3 kilogramos, su longitud es de 870 milímetros, la longitud del cañón es de 415 mm y el calibre es 7,62 mm. La cadencia de tiro es de 600 disparos por minuto y el cargador extraíble curvo tiene capacidad para 30 cartuchos.

Mijaíl Kaláshnikov afirmó que en su arma nada sobra: “Cada una de las nueve piezas pide que la instalen en el lugar que está destinado solo para ella”.

El fusil es tan simple que en la Unión Soviética enseñaban a armarlo y desarmarlo en las escuelas primarias. El arma se puede sumergir en el agua y lanzar al barro sin que su seguridad y fiabilidad se vean perjudicadas.

El AK-47 tiene varios modelos, como el AKM —versión modernizada— o el AKMS, la versión con culata plegable, muy cómoda para los paracaidistas, tanto por sus dimensiones como por su peso de 3,14 kilogramos.

Los primeros AK-47 llegaron a las unidades del Ejército soviético en junio de 1949. Al principio se trataba de un secreto militar: se transportaban en fundas especiales y los portadores firmaban un documento por el que se comprometían a mantener el secreto absoluto sobre el arma. Igualmente se mantenían en secreto los cartuchos, que se recogían cuidadosamente tras los ejercicios de tiro. El armero obtuvo por el fusil el premio Stalin, uno de los galardones más prestigiosos de la época.

Pese a lo que afirma un divulgado mito, el sistema de Kaláshnikov no fue una “herencia” del fusil de asalto alemán MP 44, no obstante su evidente semejanza externa. El funcionamiento del sistema de automatismo y el cierre llevan “rasgos” del fusil semiautomático estadounidense M1 Garand, mientras que el mecanismo de disparo se asemeja al del fusil checoeslovaco ZH-29, pero ambos elementos fueron acompañados por originales soluciones técnicas.

AK-74

En 1974 Mijaíl Kaláshnikov diseñó una nueva versión del fusil de asalto, el AK-74. Su peculiaridad era el calibre y, por consiguiente, el cartucho.

El desarrollo del nuevo fusil se debe a los planes del Ejército de pasar a un cartucho de menor calibre, vista la experiencia de desarrollo y uso en combate del nuevo cartucho estadounidense 5,56×45 mm. El alcance eficaz de AK-74 aumentó de 400 a 500 metros, en comparación con el AK-47, mientras que la fuerza letal se redujo de 1500 a 1350 metros. 

Un menor impulso de retroceso y el nuevo dispositivo en la boca del cañón, que sirvió de freno de boca, compensadoryapagallamas al mismo tiempo, aumentaron la precisión de tiro. La reducción del peso de los cartuchos permitió aumentar la cantidad de munición podía portar un combatiente (200 cartuchos de 7,62×39 mm pesan lo mismo que 300 cartuchos de 5,45×39 mm). Otra ventaja de los AK-74 fue su cargador de plástico robusto y ligero. Más tarde se procedió a fabricar la culata con el mismo material.

Pero al mismo tiempo la disminución del calibre, y por ende del peso de la bala, empeoró la estabilidad del proyectil en su trayectoria y su poder perforante, ambos elementos muy necesarios en combates en bosques o en zonas pobladas. Dichas desventajas mantuvieron el interés de los combatientes por las armas del calibre 7,62, lo cual testimonian las guerras en Afganistán y Chechenia.

El AK-74 fue utilizado por primera vez por las tropas soviéticas en la guerra de Afganistán en los años 80 del siglo pasado.

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