Biatlón

BiatlónRIA / Iliá Pitaliov

Al igual que otros deportes, los orígenes del biatlón proceden de una actividad humana muy común: la caza con esquíes, que desde la antigüedad se consideraba como parte del quehacer cotidiano de muchos pueblos septentrionales. Las primeras competiciones oficiales que de lejos recordaban al biatlón se celebraron en 1767. Fueron organizadas por los guardias de la frontera entre Noruega y Suecia. Más tarde, en los primeros Juegos Olímpicos de invierno de Chamonix 1924 se presentaron unas competiciones similares. En aquel momento se llamaban “competiciones de patrullas militares” y eran de exhibición, pero en realidad era la primera vez que el biatlón aparecía en la escena mundial. Con el mismo estatus de exhibición se presentó en las Olimpiadas de 1928, 1936 y 1948.

En Rusia el biatlón también tiene procedencia militar. En los años 1920 y 1930 las competiciones de esquí eran muy populares en el Ejército Rojo. Los participantes recorrían una distancia de cincuenta kilómetros salvando varios obstáculos con el uniforme puesto y con atributos militares. Posteriormente las carreras de esquí con armas cambiaron, asemejándose cada vez más a una competición deportiva. Así nacieron las carreras de patrullas, que consistían en una carrera por equipos de treinta kilómetros con un arma y disparo en meta. En el campeonato nacional, la primera carrera deportiva con disparo en meta se celebró en 1933.

Después de la Segunda Guerra Mundial el biatlón fue excluido del programa de los Juegos Olímpicos por cuestiones políticas, ya que parecía un deporte demasiado militar y recordaba demasiado la reciente tragedia bélica. Hasta 1954 el Comité Olímpico no reconoció el biatlón como deporte. En 1958 se celebró el primer gran torneo internacional de biatlón: el Campeonato Mundial de la ciudad austríaca de Saalfenden. El mejor resultado de la URSS fue el bronce de Víktor Butakov. Un año antes en la Unión Soviética había tenido lugar el primer campeonato nacional oficial en el que participaron mayoritariamente corredores de esquí y “patrulladores”. El ganador del campeonato fue Vladímir Marínichev. 

En 1960 el biatlón se presentó por primera vez en los Juegos Olímpicos de invierno. La única disciplina que existía por entonces era la carrera individual masculina de veinte kilómetros, y la victoria la conquistó el sueco Klas Lestander. El representante de la URSS Alexandr Priválov ganó el bronce. En los siguientes juegos, Innsbruck 1964, el primer oro apareció en la historia del biatlón ruso y soviético. Lo obtuvo Vladímir Melanin, mientras que Priválov se quedó con la plata. 

A partir de 1968 apareció otra disciplina en el programa de los Juegos Olímpicos: la carrera de relevos de 4 x 7,5 kilómetros, en la que de nuevo participaban solamente hombres. La primera carrera terminó con la victoria de la selección soviética compuesta por: Alexandr Tíjonov, Nikolái Puzánov, Víktor Mamátov y Vladímir Gundartsev. A lo largo de las cinco siguientes olimpiadas el oro lo alcanzaron únicamente deportistas de la URSS. Por sus cuatro victorias consecutivas, desde 1968 a 1984, Alexandr Tíjonov fue nombrado “el mejor esquiador-tirador” del planeta del siglo XX.

En los Juegos de 1980 en Lake Placid, entre las disciplinas de biatlón apareció una nueva y, seguramente, la más espectacular: el sprint (carrera de 7,5 kilómetros con dos líneas de tiro). Los especialistas del biatlón soviéticos Vladímir Aliquin y Anatoli Alábiev se quedaron con la plata y el bronce respectivamente. Los hombres seguían siendo los únicos participantes de la competición.

La historia del campeonato más importante, la Copa del Mundo, comienza en 1978. En principio, estas competiciones incluían solamente el sprint y las carreras de relevo de hombres. Pero el mismo año en Sarajevo se aprobaron las normas de las competiciones femeninas de biatlón y desde el 1983 las mujeres empezaron a competir en la Copa de Europa (ahora, la Copa IBU). El mismo año tuvo lugar el primer campeonato nacional oficial femenino de biatlón, y las primeras ganadoras fueron Venera Chernyshova, Kaya Parve, Yelena Goloviná. 

En 1984 se organizó el primer campeonato mundial femenino en Chamonix, en el marco del cual se realizaron las carreras femeninas individuales de sprint y de relevo. La selección de la URSS obtuvo brillantes resultados y ganó tres medallas de oro, una de plata y una de bronce. Venera Chernyshova, de la ciudad de Perm, se convirtió en la primera campeona del mundo, y a la vez en campeona absoluta mundial.

Desde la temporada 1987-1988 las disciplinas femeninas se incluyeron en el calendario de la Copa del Mundo y a partir de la temporada siguiente las disciplinas masculinas aparecieron en el calendario de la Copa de Europa. De este modo, desde 1988 ambas competiciones de la Copa incluyen tanto las disciplinas masculinas, como las femeninas.

Después de la desaparición de la URSS, en las Olimpiadas de 1992 en Albertville los deportistas de las antiguas repúblicas integrantes de la Unión Soviética participaron como un único equipo (el equipo de la Comunidad de Estados Independientes) y obtuvieron dos oros, dos platas y dos bronces en la primera ocasión en la que las competiciones femeninas se incluyeron en el programa de los Juegos. La deportista rusa Anfisa Reztsova se convirtió en la primera campeona olímpica de sprint, Yelena Pecherskaya ganó la plata en la carrera individual, y el trío de relevo se quedó en el tercer lugar.

Las primeras salidas después de la desaparición de la URSS no resultaron fáciles para la selección rusa. En 1993, en el campeonato mundial, la selección, aunque no lograra alcanzar la victoria, pudo ganar cuatro medallas de plata y cuatro de bronce, pero en los campeonatos siguientes del mundo se fueron con una sola medalla.  

En la Olimpiada en Lillehammer en 1994 los deportistas rusos ganaron en las dos disciplinas individuales masculinas (sprint y carrera individual) y obtuvieron la plata en el relevo. Y el grupo de las cuatro mujeres rusas se convirtió en el ganador.

En 1997 aparecieron en la Copa del Mundo dos disciplinas más de biatlón: la persecución (que ya en el mismo año había formado parte del Campeonato del Mundo) y la salida en masa o en grupo (en los campeonatos del mundo desde 1999). La primera disciplina se incluyó en el programa olímpico del biatlón en 2002; la segunda, en 2006.

En la clasificación general de la Copa del Mundo, en la que se computan tanto los resultados de las etapas de este torneo como los de los Juegos Olímpicos y la primacía mundial, los deportistas rusos y soviéticos tuvieron éxito repetidamente. Entre los tres primeros puestos de la clasificación masculina se encontraba el actual entrenador principal de la selección de Rusia, Vladímir Barnashov, y dos años consecutivos —en las temporadas de 1989-1990 y 1990-1991— alcanzó la victoria Serguéi Chépikov. Entre las mujeres, la mejor en la clasificación general durante dos años —1990-1991 y 1991-1992— fue Anfisa Reztsova.

Hoy en día, en el marco de las competiciones internacionales más importantes de biatlón se llevan a cabo seis tipos de carreras:

  • individual
  • sprint
  • salida en masa
  • relevo
  • relevo mixto

En los campeonatos preolímpicos de 2000-2001 la selección de Rusia conservó los primeros puestos gracias a los éxitos de Pável Rostóvtsev en las disciplinas masculinas y a la supremacía absoluta de los equipos en los relevos. Sin embargo, la temporada olímpica de 2002 resultó un fracaso para la selección rusa. La única medalla de oro la obtuvo Olga Pyliova (actualmente Medvédtseva) en la carrera de persecución, pero en la clasificación general quedó tan solo en tercer lugar.

En los tres años posteriores empezó una reestructuración grandiosa en la selección masculina. El cuerpo del equipo prácticamente para cada competición era diferente, así que no se consiguieron resultados realmente buenos. El biatlón femenino, por el contrario, empezó a prosperar. Así, de las cinco medallas en el campeonato mundial de 2003, cuatro las conquistaron las representantes femeninas. Precisamente, Albina Ajátova y Svetlana Ishmurátova ganaron el oro y la plata en la salida en masa, así como medallas de oro en el relevo. La situación se repitió en 2004, cuando de las seis medallas, cinco se obtuvieron en disciplinas femeninas y las biatletas rusas subieron al podio en todas las modalidades salvo en la salida en masa.

Los Juegos Olímpicos de Turín 2006 vieron el mejor resultado de la selección rusa en la historia moderna. El grupo masculino de “los cuatro” —Iván Cherézov, Pável Rostóvtsev, Serguéi Chépikov y Nikolái Kruglov— ganó la plata en el relevo, pero en las carreras individuales de nuevo destacaron solo las mujeres. Svetlana Ishmurátova conquistó el oro en la carrera individual, Albina Ajátova subió el tercer escalón del podio en la misma modalidad y en persecución. Además, las mujeres alcanzaron la victoria en el relevo.

La temporada de 2007-2008 fue una de las más exitosas para la selección rusa. Los biatletas ganaron cincuenta y siete medallas, incluidas once de oro. Los ganadores principales de galardones para el acervo del equipo nacional fueron Yekaterina Yúrieva, Albina Ajátova, Dmitri Yaroshenko y Maxim Chúdov. También fueron los primeros en el campeonato mundial de 2008. 

El campeonato mundial de 2009 debía ser la última prueba antes de los Juegos de Vancouver, pero en vísperas del comienzo a los líderes de la selección rusa (Yúrieva, Yaroshenko y Ajátova) les prohibieron participar en las competiciones por sospechas de dopaje. Se demostró la culpa de los deportistas y consecuentemente se los descalificó por un plazo de dos años (hasta diciembre de 2010).

Sin embargo, en el campeonato mundial de 2009 la selección de Rusia ganó dos medallas de oro en las disciplinas femeninas, lo que es notable: Olga Záitseva fue primera en individual y en relevo. Además, Záitseva ganó dos platas, en sprint y en persecución.

En las Olimpiadas de 2010 en Vancouver el biatlón se hizo uno de los deportes más exitosos de Rusia. A pesar de la descalificación de los deportistas claves, los rusos ganaron cuatro medallas incluidas dos de oro. Inesperadamente para muchos, Yevgueni Ustiúgov ganó el oro en la salida en masa y las cuatro mujeres del equipo de relevo volvieron a confirmar su estatus de las mejores del mundo.

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