Metro de Moscú

Metro de MoscúRIA Novosti / Ruslán Krivobok

El metro de Moscú tiene 182 estaciones distribuidas en doce líneas y una longitud de tendido subterráneo de 298 kilómetros. Estos datos lo convierten en el tercero más largo del mundo después de Londres y Nueva York. Es conocido también por su decoración, muy variada y rica en muchas de las estaciones, que representa el arte de la época del realismo socialista. 44 de las 182 estaciones son monumentos arquitectónicos y fueron premiadas en numerosos concursos internacionales.

La primera línea se inauguró en 1935 y transcurre entre las estaciones Sokólniki y Park Kultury. Ahora el subterráneo moscovita cuenta con 12 líneas, la línea número 5, con forma circular, se cruza con todas las demás.

Aquellos que descienden al subterráneo por primera vez siempre se asombran por su gran profundidad. La razón radica en el inicio de la denominada Guerra Fría: las estaciones estaban ideadas para servir de refugios nucleares en caso de surgir una guerra con Estados Unidos. Pero también existen algunos andenes en la superficie.

Como Moscú es una ciudad que cuenta con casi 15 millones de habitantes y tiene un tráfico muy intenso, su metro es uno de los primeros del mundo por densidad de pasajeros: transporta alrededor de 3 341 500 000 personas al año y cerca de 9,2 millones de personas lo utilizan al día. Así, para muchos moscovitas ha llegado a ser una parte necesaria de la rutina cotidiana y la mayoría de los pasajeros pasa en él más de una hora diaria. ¿Cómo se puede pasar este tiempo?

Históricamente se considera que Rusia es una nación con una cultura y una educación centrada en la literatura y de hecho es bastante común encontrar a muchas personas leyendo en el metro. Pero los tiempos cambian y hay hábitos que se van dejando de lado. Por ello, y porque la vida del ciudadano está llena de publicidad (a lo que contribuyen las paredes de los vagones del metro, repletas de mensajes publicitarios), aprovechando que los moscovitas pasan una buena parte de su vida en el metro, la dirección del subterráneo ruso ha elaborado e inaugurado varios proyectos culturales que tienen como objetivo el crecimiento del interés de los moscovitas por la literatura, la historia y el arte nacional e internacional.

Por ejemplo, existe un proyecto de promoción de la cultura llamado “el Moscú que lee”, y los vagones que participan en él no tienen publicidad. En vez de esto, están decorados con fragmentos de obras de escritores rusos o incluso de poetas extranjeros, como es el caso de la iniciativa de los vagones de poesía chilena. “De todas formas algo siempre está escrito en las paredes,” comenta el director del proyecto del Instituto del Libro, Alexandr Gavrílov. “Además, me gusta que el metro ruso siga desarrollando la idea del laureado Nobel, el poeta Iósif Brodski, sobre los versos en los espacios comunes. A decir verdad, el primero que pensó en colocar lírica en el subterráneo fue Brodski, pero el elegido fue el de Nueva York. "Cuanto más cercanos a la persona están los versos, más fácil encuentran su camino hacia ella”, destacó. De esta manera los autores del proyecto recuerdan a los pasajeros lo grande que es el placer de leer a un clásico.

La iniciativa de los vagones literarios no es la única forma de promocionar la cultura en el transporte subterráneo moscovita. Existen trenes dedicados a importantes acontecimientos históricos. Así es el tren llamado Flecha Roja, originalmente el nombre del antiguo expreso Moscú–San Petersburgo o el tren dedicado a la batalla de Kursk. Además hay otro modelo individualizado, el tren-pinacoteca Acuarela que por fuera está pintado de flores y por dentro tiene una galería de pinturas expuestas para la delicia de los pasajeros. El autor de algunos de los lienzos es el acuarelista contemporáneo Serguéi Andriaka, que tiene su escuela artística en la capital rusa. Otras pinturas son obras de sus discípulos.

Moscú es también la única ciudad en el mundo cuyo metro presentó una muestra de cerámica, y se organizó en la estación Vorobiovy Gory, hecha de vidrio y situada en el puente sobre el río Moscú. Y esta no fue la única exposición del subterráneo. En muchas estaciones se pueden ver fotografías de la época soviética, varios vagones se convirtieron en pinacotecas de artistas modernos y obras de la Galería Tretiakov. En la de Delovói Tsentr está funcionando la galería Metro con imágenes de destacados fotógrafos rusos modernos. Los vándalos nunca dañaron estos vagones especiales.

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