Iconos rusos

Iconos rusosRIA Novosti / Pável Lisitsyn

El icono o ícono es una imagen, mayoritariamente en forma de cuadro, que tiene importancia religiosa. En la tradición cristiana, en los iconos se pintan imágenes de Jesucristo, la Virgen, santos, ángeles, episodios de la Sagrada Escritura, de la vida de los santos y otros personajes. Según el dogma, aprobado ya en el siglo VIII y reconocido por la Iglesia católica y ortodoxa, el respeto al icono significa el respeto a la imagen representada, y por eso no se trata de idolatría.

La diferencia principal entre los iconos y la pintura de temática religiosa —que también existe en la cultura ortodoxa— es que el icono, aun siendo una obra de arte, es un objeto sagrado, tiene una fuerza particular y dedicada, sobre todo, para la oración, no para la simple contemplación. Al mismo tiempo, los iconos antiguos tienen también valor histórico y artístico, y muchos de ellos son obras maestras universalmente reconocidas.

La fuerza particular de los iconos se explica porque, según el punto de vista de la Iglesia, en la imagen consagrada del santo está presente el santo mismo, así como Dios estaba presente en su encarnación humana: Jesucristo.

Aunque el fenómeno de los iconos pintados también existe en el catolicismo, es mucho más típico en todas las iglesias ortodoxas, incluida la rusa. Sin iconos no se puede imaginar ni un templo ortodoxo, ni tampoco la casa de ningún creyente.

Uno de los primeros pintores de iconos fue el evangelista san Lucas, que realizó el retrato de Nuestra Señora cuando aún vivía.

El arte de los iconos llegó a Rusia junto con el mismo cristianismo, es decir, hace más de mil años. Sin embargo, al principio, todos los pintores eran griegos porque en el Imperio Bizantino ya existía la tradición secular de pintura religiosa. El primer iconógrafo ruso fue el monje del Monasterio de las Cuevas de Kiev, Alipi, fallecido en 1114.

El florecimiento del arte de los iconos en Rusia llegó a fines del siglo XIV y comienzos del siglo XV, cuando los más famosos pintores de la Rusia antigua, Teófanes el Griego, Andréi Rubliov y Dionisio, crearon sus obras maestras. Las obras de Rubliov se consideran la cumbre del arte medieval ruso y están entre los objetos de mayor valor del famoso museo de arte ruso Galería Tretiakov de Moscú. Además de los iconos, se pintaban frescos en las paredes de los templos, pero estos no tenían importancia sagrada y servían para el embellecimiento del templo e instrucción de los fieles.

El Renacimiento, que engendró la pintura laica en Europa, no llegó hasta Rusia hasta el siglo XVIII, cuando el primer emperador ruso, Pedro el Grande, emprendió la europeización del país. La tradición de la pintura de iconos se hizo tan fuerte que sobrevivió no solo a la época de Ilustración y el siglo XIX, sino también al ateísmo oficial de los tiempos soviéticos, y renació en nuestros tiempos, en los que se construyen y restablecen muchas iglesias en todo el país, que necesita iconos.

Uno de los principios más importantes de la pintura de iconos es la observación de cánones. Mientras en la pintura occidental desde la época del Renacimiento existió la tendencia a la individualidad, que contribuyó a aproximar la pintura religiosa a la laica (al menos en apariencia), en los iconos rusos siempre ha estado vigente la conservación de las tradiciones medievales, lo que hoy en día da a estas obras de arte una espiritualidad particular. Tiene valor ya no el espíritu innovador o la fantasía del pintor, sino su habilidad para mantener y reproducir la forma ideal elaborada durante los siglos. Eso no significa que nada nuevo pueda aparecer en los iconos modernos. Por ejemplo, en los que representan la muerte de monjes y sacerdotes mártires durante la represiones en la década de los años 30, se puede ver incluso a los soldados del Ejército Rojo que disparan a los religiosos. Sin embargo, la técnica y manera de la pintura sigue invariable.

Otro rasgo característico de este arte es la simbología. Todo en la pintura tiene algún sentido, incluidos los colores usados y la posición de las manos de Cristo o de los santos. Antiguamente este idioma de los símbolos era fácilmente comprensible para todos, pero ahora la mayoría de la gente no sabe interpretarlo.

Uno de los símbolos más importantes es el círculo, que significa eternidad, y puede verse en muchos iconos que representan a Cristo y la Virgen. Además, en los iconos frecuentemente se puede ver la perspectiva inversa, lo que significa la apertura a Dios y al infinito.

También los colores tienen una fuerte simbología. El dorado es el color de Dios y su luz; el rojo es el color del amor y la vida, y por eso se usa en las imágenes de la Resurrección de Cristo, pero al mismo tiempo es el color de la sangre y el sufrimiento, y por eso los mártires son representados con ropajes de color rojo; el blanco es el color de la pureza divina y la santidad; el azul es el color del cielo y del otro mundo; el verde es el color de la naturaleza y la juventud y se usa a menudo en los iconos dedicados a la Navidad.

Los iconos en Rusia tradicionalmente se pintan sobre una tabla de madera, habitualmente de tilo. Los tamaños varían de los minúsculos, que se pueden meter en un monedero, a los de tamaño natural, que se colocan en los iconostasios de las grandes catedrales. Sin embargo, existen los iconos pintados en papel o lienzo, en la pared, esculpidos o bordados y los confalones usados durante las procesiones.

Durante dos mil años de historia del cristianismo surgieron cientos de imágenes, entre las cuales se pueden distinguir algunos tipos más extendidos. Son los iconos que representan el dogma de la Santísima Trinidad, los iconos de diferentes representaciones de Cristo, los iconos de Nuestra Señora, los iconos de los santos, los dedicados a las fiestas cristianas, los que representan algunos episodios de la historia sagrada o de la vida de los santos y los alegóricos.

Los iconos de más valor pueden tener cubiertas metálicas que también son obras de arte de orfebrería y joyería. En estos se pueden ver solo las partes más importantes, habitualmente los rostros y las manos de los santos, mientras que el  resto está cubierto por el metal.

Aunque los ortodoxos creen que todos los iconos consagrados son receptáculos de los santos representados, algunos de ellos son más venerados que otros. Los más famosos son los llamados iconos milagrosos, a los cuales se les atribuyen diversos milagros, desde curaciones hasta victorias bélicas. Por esa razón son especialmente venerados y adorados. Peregrinos de todo el país y del extranjero los visitan. Desde los tiempos soviéticos algunos antiguos iconos milagrosos se conservan en museos estatales, lo que entristece a los feligreses.

Antiguamente en todos los hogares rusos existía el llamado “rincón rojo”, un lugar de la habitación orientado hacia el oeste, donde se instalaban los iconos para la oración hogareña. En las familias de campesinos los iconos eran lo más valioso y pasaban de generación en generación. Aun ahora muchas familias, especialmente en las zones rurales, poseen antiguos iconos de sus antepasados. Sin embargo, con el renacimiento de la ortodoxia en Rusia renace la tradición de la pintura antigua, y los iconos regresan a casa de los fieles.

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