Borís Yeltsin

Borís Yeltsin fue el primer presidente de la Federación de Rusia y entró en la historia como un político que cambió el rumbo del desarrollo de su país. Los ocho años de la presidencia de Yeltsin (primer mandato de 1991 a 1996, segundo mandato de 1996 a 1999) fueron un periodo bastante difícil para Rusia, cuando el país inició el complicado camino de transición del sistema socialista hacia la economía de mercado.

Juventud y comienzo de la carrera política

Traslado a Moscú, camino hacia la cumbre del poder

Golpe de Agosto y el fin de la URSS

Primer mandato presidencial (1991 – 1996)

Segundo mandato (1996 – 1999) y la inesperada dimisión

Los últimos años de la vida

Juventud y comienzo de la carrera política

Yeltsin nació el 1 de febrero de 1931 en la aldea de Butka, en la provincia de Sverdlovsk (actualmente Ekaterimburgo), en la región de los montes Urales de la URSS. Su padre trabajaba de obrero de la construcción y su madre de costurera. En su infancia y adolescencia, Boris se destacaba por un carácter aventurero. Era conocido como revoltoso y se implicaba a menudo en peleas y riñas. Una de sus “aventuras” le dejó sin dos dedos en la mano izquierda: cuando le explotó una granada que trataba de desarmar para conocer su estructura.

Ya desde su infancia Yeltsin tenía rasgos de líder. “Se distinguía entre nosotros. En él se sentía cierto carisma, talento de organizador, era líder por nacimiento”, recuerda Serguéi Molchánov, compañero de clase de Yeltsin. En la escuela Borís era el capitán del equipo de voleibol de su clase y, según afirman sus compañeros, era el mejor jugador. Practicaba deportes la mayor parte de su vida y, aún siendo Presidente, era aficionado al tenis, impulsando esta modalidad deportiva en todo el país.

En la escuela secundaria Yeltsin no tuvo problemas con los estudios, pero sí desacuerdos con algunos de sus profesores. En varias biografías se menciona el caso de cuando fue expulsado de la escuela por un conflicto con una profesora que obligaba a sus alumnos a trabajar en su huerto, pero luego fue restablecido y terminó sus estudios con muy buenas notas. Obtuvo la educación superior en el Instituto Politécnico de los Urales, donde permaneció desde 1950 hasta 1955.

Un año después de su graduación Yeltsin se casó con Naína Guírina, con quien vivió en matrimonio hasta su muerte. En 1957 nació su primera hija, Elena, y tres años más tarde, la segunda, Tatiana. En su libro de memorias "Maratón presidencial", Yeltsin dedicó muchas páginas a su esposa. “No le gustaba aparecer en público, pero la gente sentía su modestia y humanismo en las pocas entrevistas que concedía a la televisión y en sus raras apariciones en público cuando me acompañaba”.

Yeltsin comenzó su carrera como ingeniero y maestro de obras en diversos proyectos de construcción en la provincia de Sverdlovsk. “Borís hizo carrera rápidamente. Pasaron solo algunos años después de la universidad, y ya era ingeniero en jefe de una gran empresa de construcción”, señala Serguéi Molchánov.

En 1968 Yeltsin decidió cambiar el rumbo de su carrera y se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). En 1976 ocupó el cargo de primer secretario del comité regional del Partido Comunista o, prácticamente, del máximo funcionario de poder en la provincia de Sverdlovsk.

Traslado a Moscú, camino hacia la cumbre del poder

En marzo de 1985, Mijaíl Gorbachov fue elegido Secretario General del CC del PCUS y anunció el rumbo de reformas con el objetivo de reorganizar y modernizar el sistema político y económico del país. Este periodo entró luego en la historia bajo el nombre Perestroika, que literalmente significa “reforma”. En ese tiempo se realizaron grandes cambios administrativos y muchos altos funcionarios fueron reemplazados. Yeltsin se trasladó a Moscú y en diciembre de 1985 encabezó el Comité de Moscú del Partido Comunista, una de las organizaciones de base más numerosas e influyentes del PCUS.

Una vez en el puesto, Yeltsin introdujo varios e importantes cambios en el sistema de dirección de la capital: comenzó una activa lucha contra la corrupción, introdujo la prohibición de demoler edificios históricos en la capital y empezó a diseñar un nuevo plan de desarrollo de Moscú. Además, inició la lucha contra los privilegios de los altos funcionarios. Inspeccionaba tiendas y almacenes en persona y usaba transporte público para movilizarse por la ciudad, lo que aumentó su popularidad entre los moscovitas.

En octubre de 1987 en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética Yeltsin criticó fuertemente la actividad del Presidente Mijaíl Gorbachov, declarando que el proceso de la Perestroika se desarrollaba de una manera demasiado lenta y que incluso empezaba a formarse un “culto a la personalidad” de Gorbachov. Perdió su puesto en el Comité de Moscú, pero no abandonó la política.

Durante varios meses el conflicto entre Yeltsin y Gorbachov fue el centro de las noticias de todo el país. Algunos simpatizaban con el curso más radical de Yeltsin, a otros les gustaban más los pasos cautelosos de Gorbachov. Sin embargo, a pesar de todas esas divergencias entre dos políticos, tanto Yeltsin como Gorbachov querían reformar el viejo sistema socialista y tenían planes liberales para el futuro desarrollo del país.

El analista político estadounidense y autor de varios libros sobre Rusia, Strobe Talbott, opinó en una entrevista que las divergencias entre Yeltsin y Gorbachov se debieron a una rivalidad personal y a diferentes opiniones sobre la rapidez de la realización de las reformas. “Pero la diferencia principal consistió en que Gorbachov no intentaba jugar el papel principal en la desintegración de la URSS y del PCUS. Él quería reformar, pero no desintegrar”, señala Talbott.

En 1989 en Moscú se celebró el primer Congreso de Diputados del Pueblo de la URSS, el nuevo órgano supremo legislativo del país formado tras los primeros comicios libres en la nación. Yeltsin fue elegido diputado del pueblo de la URSS en representación de Moscú al recibir un 91,53% de votos a su favor. Aunque el Congreso no le eligió como miembro del Soviet Supremo de la URSS,  uno de los diputados rechazó su mandato a favor de Yeltsin.

Golpe de Agosto y el fin de la URSS

En junio de 1991 se celebraron las elecciones a presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR, por sus siglas en ruso), la mayor república de la URSS. El puesto de Presidente de la RSFSR fue creado tras un referéndum celebrado el 17 de marzo de 1991. En esos comicios Yeltsin ganó al obtener el 57,3% de los votos.

Eran las primeras elecciones populares de un presidente en la historia del país. Mijaíl Gorbachov fue elegido presidente de la URSS por el Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética el 15 de marzo de 1990 y no por sufragio nacional.

“Es imposible expresar con palabras el estado espiritual que vivo en estos momentos. Por primera vez en la milenaria historia de Rusia un presidente pronuncia un juramento ante sus compatriotas. No hay ningún honor más alto, no hay ningún puesto más alto para ser elegido por los ciudadanos”, dijo Yeltsin en su primer discurso presidencial tras el juramento.

La primera prueba para Yeltsin en su nuevo cargo fue el intento de Golpe de Estado contra el presidente Gorbachov en agosto de 1991. Fue preparado por los miembros del autoproclamado Comité Estatal de Situación de Emergencia (GKChP, por sus siglas en ruso).

El 19 de agosto, cuando Gorbachov estaba de vacaciones en Crimea, este Comité anunció el estado de emergencia en el país y la suspensión temporal del Presidente a causa de presuntos problemas de salud. Los golpistas tenían bajo su mando varias divisiones militares y no tardaron en usarlas. En las calles de la capital aparecieron tanques y vehículos blindados, mientras que Gorbachov quedó bajo arresto domiciliario en Crimea.

En esta complicada situación Yeltsin logró consolidar la resistencia popular a los golpistas y exhortó a la población a que defendiera las libertades democráticas. Decenas de miles de personas salieron a las calles de Moscú expresándose contra las actividades de GKChP. Yeltsin logró convocar manifestaciones populares para convencer a las tropas rebeldes de no apoyar el golpe y pronunció su memorable discurso desde la torreta de un tanque frente a la Casa Blanca en el centro de Moscú (para más información vea nuestro reportaje especial "Parlamento nacido entre pugnas").

El 22 de agosto los organizadores del golpe fueron arrestados y Mijaíl Gorbachov volvió a Moscú. Sin embargo, para ese momento su popularidad se había reducido. Por un lado, la pasividad de Gorbachov durante el conflicto, por otro, la conducta más que decidida de Yeltsin, que consiguió reprimir el golpe de estado, “desviaron” la simpatía del pueblo hacia este último. Gorbachov perdió su influencia y sus posiciones políticas resultaron vulneradas. “Fue una difícil y tensa batalla para frenar el golpe, en la que Yeltsin, objetivamente, jugó un importante papel. Y luego comenzó a sacar los frutos de los acontecimientos de agosto”, recordó Mijail Gorbachov.

“Luchando por la democracia, la libertad en aquel agosto, las personas lucharon también por su Patria, para ellos eso era más importante que su propia vida”, recuerda Yeltsin en su libro de memorias "Notas del Presidente", publicada en 1994. “Comenzaba otra época, una época vaga y confusa, que forzaba a buscar decisiones en situaciones críticas, en punto muerto. Una época que aún hará recordar el tiempo transparente de las tareas exactas y las ideas claras que terminó el 21 de agosto de 1991”.

Para el fin del año 1991 casi todas las repúblicas soviéticas proclamaron su independencia de la URSS. El 8 de diciembre Yeltsin junto con el presidente de Ucrania, Leonid Kravchuk y el líder de Bielorrusia, Stanislav Shushkevich en la reserva natural de Belovezhskaya Puscha, territorio bielorruso, firmaron el histórico Tratado de Belovezh. Este documento marcó la desintegración oficial de la Unión Soviética y estableció en su lugar la Comunidad de Estados Independientes (CEI). El 25 de diciembre, Gorbachov anunció públicamente su dimisión como Presidente de la URSS, poniendo fin a la época soviética.

Primer mandato presidencial (1991 – 1996)

Tras la dimisión de Gorbachov y la disolución oficial de la Unión Soviética, la RSFSR fue renombrada Federación de Rusia. Una de las principales tareas de Yeltsin como Presidente era elaborar un nuevo sistema económico para sustituir el viejo modelo socialista, que había caído en una profunda crisis.

La baja de los precios de petróleo, los enormes gastos para la guerra en Afganistán (más información en nuestro reportaje especial "Afganistán: una vorágine circular"), así como los costos del sistema de la regulación estatal de la economía – todo esto contribuyó al significativo empeoramiento de la economía rusa. Para salvar la situación Yeltsin decidió impulsar una serie de reformas económicas, las más drásticas en la historia moderna de Rusia, conocidas como “terapia de choque”. Las reformas fueron llevadas a cabo por el joven economista Yegor Gaidar.

Estas medidas significaron el fin del control estatal de los precios, grandes recortes en el gasto público y la apertura de la economía rusa al comercio exterior. Las reformas tan fuertes y duras inmediatamente bajaron la calidad de vida de la gran mayoría de la población rusa, especialmente de los sectores, que durante la época soviética, habían sido dotados por el Estado. Rusia comenzó a sufrir una de las más graves recesiones económicas en su historia.

Los cambios radicales, iniciados por el gobierno de Yeltsin, continúan provocando una oleada de discusiones y críticas tanto entre economistas, como entre ciudadanos rusos. Por una parte, las reformas causaron una grave crisis económica y condujeron a una enorme inflación y desempleo en todo el país. Por otra parte, se creó la base del nuevo sistema de la economía rusa.

Otro reto importante que tuvo que afrontar Yeltsin en su primer mandato presidencial fue la crisis constitucional de 1993. Los miembros del Congreso de los Diputados del Pueblo y del Soviet Supremo criticaron a Yeltsin por las drásticas reformas económicas y por el proyecto de la nueva Constitución que fortalecía el poder presidencial y limitaba los poderes del parlamento. El 21 de septiembre Yeltsin decretó la disolución del poder legislativo, contradiciendo la Constitución.

El Soviet rechazó el decreto presidencial y aprobó la destitución del Presidente Yeltsin. Luego los diputados se encerraron en la Casa Blanca – sede del parlamento. Pronto fueron privados de electricidad y agua potable. Paralelamente los partidarios de los diputados comenzaron a construir barricadas en las calles de Moscú bloqueando el tráfico. El 2 y 3 de octubre los enfrentamientos entre los partidarios de Yeltsin y los defensores del Soviet alcanzaron su apogeo.

El 3 de octubre los partidarios de los diputados se tomaron la alcaldía de Moscú y se dirigieron hacia la torre nacional de televisión Ostánkino, donde se produjo un fuerte enfrentamiento con los militares y policías leales a Yeltsin. La situación en la capital se ponía más y más tensa y el día siguiente el depuesto Presidente ordenó tomar la Casa Blanca por la fuerza. Varios tanques, que fueron estacionados en los alrededores, abrieron fuego contra el edificio. Algunos legisladores se rindieron, pero los líderes de los opositores – el Vicepresidente Alexander Rutskoy y el Presidente del Soviet Supremo Ruslán Jasbulátov – no se rindieron y permanecieron en la sede del parlamento hasta que fueron arrestados y trasladados a la cárcel Lefórtovo. La sede del parlamento sufrió serios daños a causa del incendio.

Este conflicto político sucedido en Moscú fue el más grave desde la Revolución bolchevique de octubre de 1917. Según los datos oficiales, los enfrentamientos callejeros de octubre de 1993 dejaron más de 150 muertos y alrededor de 380 heridos.

Años después, muchos políticos y analistas opinaron que durante esta grave crisis política Yeltsin hizo todo lo posible para salvar el país de una anarquía y de la desintegración. “Disparar contra un parlamento siempre es una tragedia histórica. Pero el octubre del 1993 conllevó a la aprobación de una nueva Constitución que proclamó una persona, sus derechos y libertades como el principal valor”,- dijo Guennadi Burbúlis, ex secretario de Estado de Rusia y uno de los principales aliados de Yeltsin.

El siguiente reto para el Presidente fue la complicada situación en la república norcaucásica rusa de Chechenia, donde comenzaron a surgir tendencias separatistas y extremistas. En octubre de 1991 el líder de Chechenia, Dzhojar Dudáyev, proclamó la independencia de la República Chechena de Ichkeria, que no fue reconocida ni por Rusia, ni por ningún otro país del mundo. En diciembre de 1994 las autoridades rusas tomaron la decisión de comenzar una campaña antiterrorista en la república que pronto se convertiría en un enfrentamiento duradero y sangriento entre los extremistas y las fuerzas federales.

“Los ciudadanos rusos, espantados por las tentativas de los golpes de Estado, no querían conflictos. Pero Dudáyev amenazaba a Rusia, la chantajeaba con actos terroristas, explosiones en instalaciones militares, estaciones nucleares. Una persona que hace tales declaraciones no puede ser el sujeto de negociaciones”, -recordaba Yeltsin en su libro "Maratón presidencial".

Efectivamente, los extremistas chechenos llevaron a cabo varios actos terroristas. En 1995, entre el 14 y 19 de junio, 195 terroristas, encabezados por Shamil Basáyev, tomaron a más de 1500 rehenes en la ciudad de Budyonnovsk en la región de Stávropol (sur de Rusia). Los rehenes fueron llevados a un hospital de la ciudad. Las fuerzas de seguridad trataron de tomar el edificio por asalto, pero el operativo fracasó. Como resultado, 129 personas murieron y cerca de 400 recibieron heridas. Tras tensas negociaciones los rehenes fueron liberados, pero los terroristas lograron escapar.

Otro grave atentado tuvo lugar al año siguiente en la ciudad de Kizlyar, en la república norcaucásica rusa de Daguestán. El 9 de enero de 1996 un numeroso grupo terrorista atacó la ciudad, tomo a más de 3700 rehenes y se enfrentó con las fuerzas de seguridad locales. Al igual que un año atrás en Budуonnovsk, esta vez los rehenes también fueron reunidos en un hospital. Luego los terroristas intentaron volver al territorio de Chechenia, pero fueron detenidos en la localidad de Pervomáyskoye. Una serie de sangrientos enfrentamientos con los terroristas dejó 78 muertos y centenas de heridos entre militares, policías y civiles.

Varias veces los terroristas emprendieron fuertes ataques contra la ciudad de Grozni, la capital de Chechenia. El primer ataque tuvo lugar entre el 6 y 8 de marzo de 1996. Aunque los separatistas no lograron tomar la ciudad bajo su control, hubo un cruel enfrentamiento que acabó con la vida de 70 militares y policías rusos.

El 21 de abril de 1996 las autoridades rusas por fin lograron aniquilar al líder de los separatistas chechenos, Dzhojar Dudáyev. Los servicios especiales rusos lo localizaron por medio de una señal de su teléfono satelital, y luego dos aviones de ataque lanzaron dos cohetes contra su coche.

Pero con la muerte de Dudáyev la amenaza terrorista en el país no cesó. Los extremistas continuaron emprendiendo graves atentados en distintas partes de Rusia. En septiembre de 1999 el país sufrió una serie de explosiones en edificios de departamentos en las ciudades rusas de Buynaksk, Moscú y Volgodonsk. Estos actos causaron 307 muertos y 1700 heridos.

Segundo mandato (1996 – 1999) y la inesperada dimisión

A raíz de los acontecimientos en Chechenia y varias otras regiones del Cáucaso Norte, así como a causa de la difícil situación económica en el país, la popularidad de Yeltsin cayó considerablemente. Sin embargo, el Presidente decidió iniciar una campaña para su reelección.

La popularidad de los comunistas creció: en las elecciones parlamentarias de 1995 obtuvieron la mayoría de los escaños en la cámara baja del Parlamento nacional. En los comicios presidenciales del año siguiente, el principal rival de Yeltsin fue el líder del Partido Comunista de Rusia, Guennadi Ziugánov.

En la primera vuelta electoral Yeltsin y Ziugánov obtuvieron casi igual porcentaje de votos (35,28% y 32,03% respectivamente). Tras la primera vuelta la salud de Yeltsin empeoró gravemente y sufrió un infarto, pero logró recuperarse antes de la segunda vuelta, donde obtuvo el 53,82%, casi el 10% más que su rival comunista. Entonces, devino evidente que la mayoría de los ciudadanos no quería volver al pasado comunista, pese a todos los problemas que tuvo que afrontar el país tras el colapso de la URSS.

Esta victoria tuvo un alto precio para Yeltsin, cuya salud continuó empeorándose. El 5 de noviembre de 1996 fue sometido a una cirugía cardíaca, durante la cual el poder presidencial, por varias horas, pasó al primer ministro, Víktor Chernomyrdin. Yeltsin se reintegro a sus labores, plenamente, solo a principios del 1997.

El segundo mandato de Yeltsin fue marcado por la fuerte crisis financiera (también conocida como “la crisis del rublo”) que golpeó a Rusia en agosto de 1998. El declive profundo en el precio del petróleo tuvo consecuencias severas para Rusia. La crisis fue marcada por una enorme devaluación del rublo y una brusca alza de precios. No obstante, la crisis tuvo también su lado positivo, ya que permitió que la industria rusa se pusiera en marcha y volviera a ser competitiva.

Luego en sus memorias, Yeltsin confesaba que las autoridades rusas no estaban preparadas para afrontar tal problema. “A pesar de todas las discusiones sobre la economía de mercado, todavía no estábamos acostumbrados al hecho de que nuestro país se encuentra dentro de una gran civilización económica mundial, dentro del mercado global. La dependencia de las bolsas globales, de la economía mundial no se comprendía plenamente”, - escribe Yeltsin en las memorias "Maratón presidencial".

Entre 1998 y 1999 Yeltsin cambió cinco jefes de Gobierno. Según señalaron algunos medios nacionales, con estos cambios el mandatario intentaba encontrar un sucesor para entregarle el poder presidencial. El quinto Primer Ministro designado en esos dos años fue Vladímir Putin, que antes encabezaba el Servicio Federal de Seguridad de Rusia y el Consejo de Seguridad de Rusia (desde el 26 de marzo de 1999 ocupó ambos cargos a la vez). En una intervención televisiva Yeltsin presentó a Putin como su sucesor.

El 31 de diciembre de 1999 el Presidente pronunció su famoso discurso, transmitido por las principales cadenas de televisión rusas, en el que anunció su dimisión. “Hoy por última vez les hablo en calidad de Presidente de Rusia. He tomado una decisión. Hoy, en el último día del siglo que termina, presento mi dimisión”, -dijo Yeltsin ante los ciudadanos rusos. En este mismo discurso pidió disculpas por no haber podido realizar algunas de sus promesas. Tras presentar su dimisión, nombró a Putin en calidad de Presidente interino de Rusia.

Los últimos años de la vida

Después de su dimisión, Yeltsin a veces aparecía en público. En noviembre de 2000 creó una Fundación de Caridad con el objetivo de apoyar a los talentos jóvenes y realizar investigaciones sociales y políticas. El 12 de junio de 2001 fue condecorado con la Orden del Mérito de la Patria de I grado, el galardón estatal más honorífico de Rusia. El 22 de agosto de 2006 recibió la Orden de Tres Estrellas, el máximo premio estatal en Lituania, por “haber reconocido la soberanía de Lituania en 1991”.

En una de sus últimas entrevistas Yeltsin confesó que en su curso político hubo serios errores, pero que en general había sido escogido el camino correcto. “Logramos alcanzar lo más importante: Rusia dejó de mirar atrás y buscar allí algún “paraíso perdido”. Comenzamos a caminar hacia un Estado normal, sano y civilizado. Con dificultades y errores, pero siempre hacia adelante”, - dijo Yeltsin en una entrevista, en agosto de 2006.

Yeltsin falleció el 23 de abril de 2007 a causa de una insuficiencia cardíaca, a los 76 años de edad. Un año después, el 23 de abril de 2008, en el cementerio Novodévichie en Moscú, donde fue sepultado, se erigió un monumento al primer Presidente de Rusia. Es una ancha lápida memorial de mármol que representa el tricolor de la bandera rusa.

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