Estructura del templo ortodoxo

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Durante los más de mil años de la historia del cristianismo ruso la apariencia y el interior de las iglesias rusas han evolucionado mucho. Sin embargo, los principios, los elementos clave y la simbología de la estructura interna del templo permanecen casi sin variaciones y son comunes en todas iglesias ortodoxas de todo el mundo.

La cúpula, símbolo de continuidad

Pese a todos los cambios de estilo de la arquitectura de la iglesia típica durante los siglos, el elemento constante y más reconocido del templo ruso es la cúpula. Este elemento arquitectónico lo heredó la tradición rusa del Imperio bizantino, pero fue en Rusia donde las cúpulas adquirieron un simbolismo particular y se desarrollaron en diferentes formas. La cúpula coronada con la cruz simboliza la conexión entre la tierra y los cielos, y la cúpula de forma más popular en Rusia —la conocida como “cebolla”— se asemeja a la llama de la candela, como las decenas de velas que se prenden en la iglesia. Desde los primeros siglos del cristianismo en Rusia se creó la tradición de dorar este elemento arquitectónico y todavía hoy las cúpulas doradas de las iglesias son uno de los elementos más característicos del paisaje de la ciudad rusa.

El número de cúpulas de una iglesia también tiene también un simbolismo especial. Una cúpula simboliza a Cristo; dos representan las dos naturalezas del Hijo de Dios; tres, la Santísima Trinidad; cinco, Cristo con los cuatro evangelistas; siete, los siete sacramentos o los siete concilios ecuménicos (que son reconocidos por la iglesia ortodoxa); nueve, la jerarquía celestial; y trece, Cristo con los doce apóstoles.

Partes de la iglesia

El templo ortodoxo se divide en tres partes: anteiglesia, parte central y presbiterio.

En los tiempos antiguos la anteiglesia estaba destinada a aquellos que todavía no habían sido bautizados o a quienes por alguna razón habían sido temporalmente excluidos de la eucaristía, mientras que los fieles bautizados estaban en la parte central, más cerca al altar. Actualmente esta división ya no existe y la diferencia entre estas dos partes es solo formal, por lo que hay iglesias donde la anteiglesia está unida al espacio común del templo. Sin embargo, la parte central del templo sigue siendo más solemne, mientras que en la anteiglesia puede haber un puesto donde se vendan candelas, iconos y libros religiosos, un guardarropa para los fieles, etc. En los monasterios, la anteiglesia también puede ser un refectorio.

Estas dos partes son las únicas donde pueden estar los feligreses. En las paredes, que frecuentemente están pintadas con pasajes bíblicos, hay muchos iconos, lo que hace a la iglesia ortodoxa tan distinta de la católica. Delante de cada icono consagrado está encendida una lamparilla, y muchas imágenes también tienen grandes candeleros, en los que los fieles ponen las velas cuando oran al santo que representa. También en el templo hay un lugar donde se pueden encender candelas cuando se reza por los difuntos. Es una mesa cuadrada con una cruz, que simboliza la crucifixión y el sufrimiento de Cristo.

Además de los iconos que están en las paredes permanentemente, en el templo hay un icono festivo, que se cambia cada fiesta importante. Este icono está colocado en un facistol ante el presbiterio, y allí también se puede encender una candela.

Durante el servicio religioso ortodoxo no es costumbre estar sentado, por eso en la iglesia no hay muchos asientos. Sin embargo, a lo largo de las paredes suele haber bancos para los ancianos y enfermos que no pueden permanecer de pie durante toda la ceremonia.

En la iglesia ortodoxa no hay confesionarios. Durante la confesión, que se realiza antes de la misa o durante las vísperas, el sacerdote y el feligrés están al lado de un atril donde reposa la Biblia y una cruz. Este atril se coloca cerca del altar antes de la confesión y se quita después.

También en el templo puede haber un relicario con las reliquias de algún santo. Los relicarios más grandes habitualmente están en los templos de los

"El lugar celestial"

monasterios, aunque en muchas iglesias simples hay pequeñas reliquias sagradas.

La parte más importante de la iglesia es el presbiterio, lugar en el que si sitúa el altar, que siempre está en la parte este del edificio. Al presbiterio pueden acceder solo los clérigos, mientras los fieles varones entran allí solo durante el bautismo, y las mujeres, nunca.

El objeto más importante dentro del presbiterio es el propio altar, donde está el antimensión (una pieza de tela rectangular a la que está cosida la reliquia de un santo o mártir), el evangelio, una cruz, el cáliz y otros objetos necesarios para realizar la eucaristía.

El lugar situado tras el presbiterio se denomina “el lugar celestial” y es el sitio más sagrado de todo el templo. Ahí se coloca un gran candelabro de siete brazos y una cruz.

Cerca de la pared del presbiterio orientada al norte se sitúa la credencia, mesa auxiliar donde se prepara el pan y el vino para la eucaristía. Al lado de la pared opuesta frecuentemente está situada la sacristía, donde se guardan las vestimentas de los sacerdotes.

El presbiterio está separado del resto del templo por el iconostasio, un tabique con filas de iconos que simbólicamente separa el cielo y la tierra. Sin embargo, una parte del presbiterio queda delante del iconostasio. Es una elevación que se llama “solea”, en el centro de la cual está el ambón o púlpito, uno de los lugares más simbólicos del templo. Desde el ambón el sacerdote realiza la eucaristía y pronuncia el sermón.

A los lados de la solea están los coros, donde durante el servicio se canta. Ante los coros frecuentemente están colocados los confalones o estandartes. Algunos templos tienen una galería interna que también se usa para coros.

En la iglesia ortodoxa se usa solo el canto del coro, lo que explica la ausencia del órgano en los templos orientales.

El iconostasio

En el iconostasio hay tres puertas, la más importante de las cuales se llama “la puerta del zar”. A través de ella puede pasar solo el sacerdote durante el servicio. En la puerta están pintados los cuatro evangelistas y la Anunciación, y sobre la puerta se representa la Última Cena. Otras dos puertas, en las que están pintados los arcángeles, las usan diáconos y otros clérigos.

El iconostasio completo tiene cinco filas de iconos, aunque las iglesia pequeñas pueden tener tres o incluso uno, especialmente ahora, cuando muchos templos en el país han renacido hace poco y todavía no tienen muchos iconos, que son bastante caros. 

La primera fila se llama local porque en ella figura el icono del santo o de la fiesta en honor a la que está consagrada la iglesia (icono local). Es el segundo icono a la derecha de la puerta del zar. Si el visitante de la iglesia no conoce el nombre de la misma, puede determinarlo mirando este icono. El primer icono a la derecha de la puerta del zar es el de Cristo, y a la izquierda está el de la Virgen.

La segunda fila se llama festiva y contiene los iconos de las doce fiestas principales de la tradición ortodoxa. Habitualmente estos iconos son más pequeños.

La tercera fila se llama déesis y se considera la más importante en todo el iconostasio porque las figuras que aparecen en ella rezan por el perdón de todos los pecadores. En el centro de la déesis está colocado el icono del Cristo en Majestad, a ambas partes del cual se sitúan la Virgen y san Juan Bautista. Más allá están los iconos de los apóstoles.

En la cuarta fila están los iconos de los profetas del Antiguo Testamento y en la quinta los de los patriarcas del mismo. La cruz encima del iconostasio simboliza el calvario.

Además del altar principal, en la iglesia puede haber uno o varios altares laterales, consagrados en honor de otro santo o fiesta. Estos altares también tienen su iconostasio más pequeño y un espacio frente a él para los fieles.

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