Alexéi Némov

Alexéi NémovCorbis

El reconocido gimnasta ruso Alexéi Némov, cuatro veces campeón olímpico, supo triunfar a pesar de las circunstancias. Cuando era niño tuvo una caída en la que se golpeó la espalda contra un balde de acero. La lesión empezó a hacer efecto después de varios años, cuando Némov ya practicaba deporte profesionalmente. Pero no dejó la gimnasia artística, el esfuerzo entregado ya era muy grande. Superó el dolor gracias a su fuerza de voluntad, ganó dos medallas de oro en las Olimpiadas de Atlanta 96 y empezó a preparase para los Juegos de Sídney 2000, donde ganaría otras dos.

Sus primeros pasos en el deporte

Alexéi Némov nació el 28 de mayo de 1976 en el pueblo de Baráshevo, Región del Volga. “Durante su niñez hubo más de una casualidad en la vida del pequeño Liosha. Los entrenadores podrían haber pasado de largo y no fijarse en él, pero cada vez que me pongo a analizar cómo sucedió todo, me doy cuenta de que ese niño desde que nació estaba destinado a ser gimnasta”, cuenta su entrenador Yevgueni Nikolko.

Su madre fue quien a los cuatro años lo introdujo en el deporte. A esa edad no podía ingresar en las escuelas de gimnasia y por eso le propusieron esperar un poco. Posiblemente, después de eso, Némov pudo tranquilamente empezar a dedicarse a otro deporte, como por ejemplo el hockey sobre hielo, puesto que Toliatti, ciudad en la que vivía cuando era pequeño, es una ciudad de deportistas de hockey. Pero no se puede escapar al destino. Un año y medio después, la entrenadora y coreógrafa Irina Shestakova realizó una selección de niños talentosos para formar un gupo de gimnasia artística. Más tarde se supo que entre sus alumnos se encontraba el mismo Liosha Némov.

Shestakova trabajó con él unos siete meses y antes de jubilarse le cedió la responsabilidad a Pável Denísov. Este a su vez entrenó a Némov cerca de un año, pero en aquel momento tenía dos grupos fuertes de alumnos. “Eligió el mejor y el otro grupo se lo dio a Musáyev, mi alumno, y empezamos a trabajar juntos con los pequeñines. Hasta ahora conservo la libreta donde anotaba mis impresiones de los chicos y sus resultados. Al lado del apellido Némov decía: ‘Estudia regular. Sus datos físicos son deficientes. Su capacidad de coordinación es alta. Inquieto, insolente, pero con buenas perspectivas como gimnasta’. Liosha realmente era delgado, no estaba preparado físicamente. Pero giraba en la barra como un trompo: ágil, despierto, todo eso le venía de la naturaleza”, relata Nikolko.

El carácter de Némov también era complicado. “Con Liosha no era fácil porque era un personaje y tenías que tratarlo de forma especial. Tenía que acoplarme a él, por momentos incluso poniéndome en una posición supuestamente inferior. Por ejemplo, no le gustaba que le dijeras directamente sus errores. Tampoco le gustaba que lo trataras como a un niño. Incluso luego de las buenas actuaciones, cuando le doy palmadas en la espalda se molesta: ‘Yevguenich, no lo haga’. No le gustaban los gestos paternales y en esos casos comúnmente se alejaba. Muy raras veces comparte sus cosas conmigo porque siempre estuvo acostumbrado a tomar sus propias decisiones. Casi nunca necesita de un consejo, sino de apoyo. Así también pasó con su familia cuando Liosha dicidió casarse con una mujer que ya tenía un hijo. Muchos lo juzgaron por eso y yo dije: ‘Liosha, en el amor no hay consejeros. Si tú lo haz decidido, entonces yo te apoyo’”, cuenta Nikolko.

Triunfos y consolidación profesional

Alexéi Némov consiguió el primer triunfo en 1989 en el campeonato nacional juvenil de la Unión Soviética y a partir de ahí practicamente cada año logró ocupar los primeros puestos en las competiciones. En 1990 Némov se coronó campeón en la Espartaquiada de jóvenes estudiantes de la URSS. Desde 1990 hasta 1993 participó en más de una ocasión en torneos internacionales, tanto en las modalidades por aparatos, como en la modalidad individual general.

En 1993 consiguió triunfar en la Copa de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia en la prueba múltiple, y luego en el torneo internacional “Estrellas del Mundo 94” consiguió la medalla de bronce en la misma modalidad. Un año después Alexéi ganaría en el Campeonato de Rusia, se coronaría por cuarta vez campeón de los Juegos de la Buena Voluntad en San Petersburgo y obtendría tres medallas de oro y una de plata en el Campeonato de Europa en Italia.

En los Juegos de Atlanta 96 Alexéi Némov se convirtió en bicampeón olímpico al obtener dos medallas doradas, una de plata y tres de bronce. En 1997 conquistó la medalla de oro en el Campeonato del Mundo en Suiza. En 2000 triunfó en los Campeonatos del Mundo y de Europa, además de en la Copa del Mundo. En las Olimpiadas de Sídney del mismo año, Alexéi se consagró campeón absoluto, obteniendo seis medallas olímpicas, dos de oro, una de plata y tres de bronce.

Cuando le preguntan a Némov si su madre está orgullosa, este respode simplemente: “No, ella dice que siempre supo que yo sería así” y agrega que quiere mucho a su madre porque lo educó ella sola ya que su padre se fue de casa cuando Alexéi era todavía muy pequeño.

Escándalo olímpico

Némov llegó a las Olimpiadas de Atenas de 2004 como el claro favorito y líder de la selección rusa. Sin embargo, la lesión de años atrás cada vez se hacía sentir más. A pesar de ello, el deportista hizo una estupenda y segura actuación. Sin embargo, la presentación de Alexéi quedó ensombrecida por un escándalo de arbitraje. Luego de su actuación en la barra fija, las calificaciones de Némov fueron claramente rebajadas, algo que los espectadores no se tomaron bien. Durante 15 minutos con fuertes ovaciones el público estuvo apoyando al deportista, impidiendo la presentación de los siguientes gimnastas. El mismo Némov fue quien tranquilizó a la sorprendida y enfurecida afición, un gesto de caballeros por el que posteriormente recibiría del Comité Olímpico Internacional el premio Pierre de Coubertin al Juego Limpio. Los jueces revisaron las calificaciones pero aún así no fue suficiente para conseguir una medalla. Después de este incidente se generó un escándalo y algunos jueces fueron excluidos del arbitraje, mientras que el gimnasta recibió disculpas oficiales. Según se vocea entre las filas de la selección rusa, este percance ocurrió debido a que algunos influyentes deportistas quisieron impedir que Némov se convirtiese en el primer gimnasta de la historia en triunfar en tres Olimpiadas consecutivas. Sin embargo, no hay pruebas que afirmen dicha suposición.

Alexéi cuenta sus impresiones: “Yo creo que nada puede compensar una medalla olímpica. Cualquier deportista me entenderá. Existe una medalla y existe un premio de consolación. Cualquiera que sea, pero es de consolación. Lo más penoso es que no la consigas porque te equivocaras, sino porque fueron injustos contigo. ¡Cuántas veces tengo esa imagen en la cabeza!: el tablero se enciende y las tribunas con desaprobación comienzan a chillar. Esa sala rebelde claro que compensa aquella medalla perdida. ¿Acaso te puedes olvidar de eso?”.

Los logros del joven y talentoso gimnasta ruso están reflejados en un gran número de distinciones y títulos. En 1997 Némov fue distinguigo con la Orden del Coraje. En 2000 en Londres fue galardonado con el “premio Oscar” del deporte, el World Sports Award, que reconoce al mejor deportista del planeta. El mismo año se le concedió el grado de Mayor del Ejército Ruso y un año después se le condecoró con la Orden del Mérito ante la Patria de IV grado. En 2006 recibió la Orden de Honor de la Federación de Rusia por su aportación al desarrollo del deporte y la cultura física y por sus grandes logros deportivos.

A pesar de que se daba por hecho que Némov seguiría su carrera deportiva como entrenador, el propio deportista ha asegurado en más de una oportunidad que hasta ahora no ha pensado en ello. Actualmente, Alexéi se dedica a la realización de espectáculos gimnásticos. “Es un proyecto conjunto con mi amigo y socio Piotr Tsanav. La idea surgió incluso durante las Olimpiadas de Atenas cuando me dijo: ‘¿Y por qué no hacemos un espectáculo gimnástico?’ En aquel momento me negué primeramente porque era muy caro y en segundo lugar estaba muy concentrado en los Juegos. Pero cuando terminaron había que hacer algo. Y Piotr seguía insistiendo y finalmente acepté, y ya son dos años que venimos organizadon los espectáculos La leyenda del deporte y Los vuelos del tiempo. La gente no se imagina las cosas que se pueden crear con la gimnasia. Y nosotros mezclamos la rítmica con la artística, la acrobacia y las técnicas del circo. Todo esto acompañado de música con luces y efectos especiales. […] Actualmente este espectáculo es la parte más importante de mi vida pero es solo una etapa. Puede que más adelante aparezcan nuevos proyectos. Mi deber es popularizar la gimnasia y el deporte en general en nuestro país. Atraer a la juventud. No solo hablar sino también mostrar con el propio ejemplo que vale la pena dedicarse al deporte. El deporte no es solo alcanzar triunfos. Puedes dedicarte a la cultura físca por el bien de tu cuerpo y alma”.

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