Hermanos Strugatski

Hermanos StrugatskiRIA Novosti

A día de hoy en los foros y en las redes sociales de Internet a la hora de discutir sobre asuntos de literatura de ciencia ficción a menudo aparecen las siglas de ABS. Estas letras son la representación de Arkadi y Borís Strugatski. Los hermanos casi siempre trabajaron juntos, hasta la muerte del mayor de ellos, Arkadi. Sus obras están cargadas de vivo humor y fina crítica social y están dedicadas a cuestiones filosóficas sobre el destino del hombre y del mundo.

El mayor de los hermanos, Arkadi, nació en 1925 en una familia de intelectuales de Leningrado (ahora San Petersburgo), sobrevivió al asedio de la ciudad por las tropas alemanas nazis durante la Gran Guerra Patria (1941-1945) y se graduó de intérprete militar de los idiomas inglés y japonés. Antes de dedicarse en pleno a las letras, sirvió en las guarniciones del Lejano Oriente de la Unión Soviética.

Borís, ocho años más joven que Arkadi, se graduó en la Universidad de Leningrado y trabajó de astrónomo en el observatorio de Púlkovo.

El primer relato de los hermanos, De afuera, fue publicado en 1958 y la primera novela, País de nubes púrpuras, en 1959.

La obra más famosa de los Strugatski es Picnic junto al camino (o Picnic extraterrestre, 1972), novela en la que se basó Andréi Tarkovski para grabar su reconocida película Stalker (1979). Pero no todas las obras de los hermanos están envueltas en la atmósfera densa y oscura que envuelve el filme de Tarkovski. Gracias a un magnífico sentido de humor, algunas de sus novelas, como, por ejemplo, El lunes comienza el sábado (1965), están impregnadas de un aire claro y optimista sin, por ello, dejar de hacer crítica al sistema burocrático de la URSS.

Los conceptos creativos de los Strugatski evolucionaron a lo largo de los años. Sus primeras obras, escritas a principios de los años 60 del siglo XX, pueden ser atribuidas al estilo literario del realismo socialista, dirigido a la promoción de los ideales comunistas y del futuro brillante de la sociedad soviética. Sin embargo, los protagonistas se diferencian de los típicos personajes estandarizados de la época: son inteligentes, humanistas, poseedores de altos valores morales y están convencidos de que la ciencia es el único camino hacia un futuro próspero. El mejor ejemplo de esta época es la novela Mediodía, siglo XXI (1961), con imágenes atractivas de la vida en un futuro feliz: todos son inteligentes, con talento artístico, bien educados y atractivos.

En los libros de los autores el optimismo inicial va acompañado por las reflexiones sobre las dificultades de la transición a una nueva sociedad más desarrollada que obviamente requería otro tipo de personas. Ante todo, hacía falta gente que eliminara la dura herencia de la época pasada: la violencia, la avidez, la ignorancia. Sin embargo, su deseo de cambiar el mundo se topó con su obstáculo natural: el mundo mismo, que no quería ser transformado.

La lucha por los ideales humanistas caracteriza las obras del siguiente período creativo. El ejemplo es la novela Qué difícil es ser Dios (1964), una de las obras más significativas de los autores. La trama gira en torno a un humano enviado a un planeta que aún vive en la época medieval. El protagonista no está autorizado para inmiscuirse en los acontecimientos de aquel mundo pero tiene que recurrir a la fuerza para combatir el mal. En la novela Cosas depredadoras del siglo (1965) los escritores describieron una imaginaria sociedad de consumidores ajenos a los sentimientos de caridad y compasión.

En los años 60 en los libros de los hermanos apareció cada vez más la crítica al sistema burocrático soviético, hasta que no pudo pasar desapercibida por la censura oficial. El ligero y humorístico El lunes comienza el sábado fue seguido por la novela mucho más dura Cuentos sobre la Troika (1968), en su gran parte dedicada al peligro del dominio de la burocracia. Por desgracia, pasó muy poco tiempo entre la publicación de esta novela en la revista Angará y el cierre de la editorial.

Sin embargo, estas no fueron las únicas obra que tuvieron problemas con la censura: Caracol en la pendiente de la montaña tampoco gustó y, a pesar de que fue escrita en 1965, la versión completa no vio la luz hasta el año 1988, en la época de las reformas.

Desde mediados de los años 60 los Strugastski tuvieron problemas regulares para publicar aunque no eran opositores al régimen soviético: en sus críticas sobre la situación del país y los errores en el “camino hacia el comunismo”, no cuestionaban los propios ideales comunistas.

Los años 60 y 70 fueron una época muy prolífica en la que aparecieron algunas de sus obras más significativas y exitosas. En 1969 se publicó La isla habitada y en 1972 Picnic junto al camino y Ciudad maldita.

Estas novelas ya son mucho más oscuras y, al mismo tiempo, más profundas. En ellas se plantean los problemas de la toma de decisiones, a veces muy duras, como la de Mil millones de años antes del fin del mundo (1976-1977), donde su protagonista debe escoger entre crear bajo el miedo de ser asesinado o renunciar al arte para vivir en paz.

En Ciudad maldita se puede observar una evolución del modo de pensar del protagonista, quien, empezando desde la fe firme en los ideales comunistas, llega a la posición mucho más inestable, en cierto sentido vacía, que caracterizó a muchos representantes de la generación de intelectuales soviéticos de los años 60-70 del siglo XX. A finales de los 70 los hermanos escribieron el guion para la película Stalker de Tarkovski.

A pesar del fallecimiento de Arkadi Strugatski en 1991, Borís siguió escribiendo y hoy es un icono vivo de la ciencia ficción rusa. Desde la muerte de su hermano ha publicado dos novelas bajo seudónimos, donde ha continuado investigando el destino del hombre y sus capacidades de influir en la vida que lo rodea. Ahora dirige la revista de ciencia ficción Mediodía. Siglo XXI.

Aunque los libros de los hermanos tradicionalmente se enmarcan en el ámbito de la ciencia ficción, Borís los prefiere definir como “ficción realista” ya que en el centro de las obras siempre figura el ser humano y su destino. El entorno y las aventuras en planetas lejanos o las sofisticadas máquinas del futuro no son en realidad más que puro ornamento ambiental.

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