Mijaíl Barklái de Toli

Mijaíl Barklái de ToliTarás Shevchenko

En la avenida Nevski, principal y céntrica de San Petersburgo, capital rusa hasta 1917, se encuentra la catedral de Kazán, construida en 1811, justo un año antes de la invasión de Napoleón de 1812, de ahí que el templo, inicialmente concebido para guardar el icono más venerado de Rusia —el de Nuestra Señora de Kazán—, se convirtiera en el santuario de reliquias militares de la época y hasta en un museo de la victoria en lo que es considerado en Rusia como la Primera Guerra Patria. En 1813 en la catedral fueron sepultados los restos mortales del mariscal Kutúzov, el segundo comandante jefe de las tropas rusas. En 1837, para conmemorar el 25 aniversario de aquella guerra, delante de ambas “alas” del largo edificio fueron erigidos dos monumentos a los mariscales y dos primeros comandantes del Ejército ruso en aquella guerra: Mijaíl Ilariónovich Kutúzov y Mijaíl Bogdánovich Barklái de Toli (con frecuencia escrito “Barclay de Tolly”, según la forma original del apellido), dos artífices de la victoria.

Quizá el papel de Barklái en la guerra sea el que ha provocado la mayor polémica en la historiografía y la sociedad rusas, puesto que la victoria rusa en aquella campaña se asocia sobre todo al nombre de Kutúzov.

Mariscal de campo Mijaíl Barklái de Toli, malentendido y subestimado

Barclay de Tolly era una vieja y noble familia escocesa, parte de la cual se exilió de su patria por haber mantenido su fidelidad a los reyes de la dinastía de los Estuardo y se instaló finalmente en Livonia en el siglo XVII. El abuelo de Mijaíl fue el burgomaestre de la ciudad de Riga, actual capital de Letonia, y su padre sirvió de oficial en el Ejército ruso.

Sus biógrafos no coinciden en cuanto a la fecha real de su nacimiento. Solo se indica que en 1767, a la edad de siete años fue alistado como cabo en el regimiento de coraceros Novotroitski. Es decir Mijaíl nació en 1760.

Empezó su servicio militar en 1776 en el regimiento de carabineros de Pskov y el mismo año fue ascendido al primer grado de oficial de caballería, corneta (alférez). En 1783 fue nombrado ayudante de campo del mayor general R. Patkul, comandante de la división de fusileros de Livonia. Dos años después de la muerte del comandante, Barklái, que entonces ostentaba el cargo de capitán, volvió al puesto de ayudante de campo, esta vez bajo el mando del teniente general y príncipe Angalt-Bernburg, pariente de la emperatriz. Sus superiores siempre valoraron su carácter organizado y cumplidor.

Pasó su bautismo de fuego en la guerra ruso-turca de 1787–1791 bajo las órdenes del legendario príncipe Potiomkin (favorito y esposo clandestino de la emperatriz rusa Catalina II, la Grande). En la contienda se distinguió durante el asedio y el asalto de Ochakov, siendo galardonado con la Orden de San Vladímiro de 4.ª clase y la Cruz de Oro “Ochakov”.

En 1790 el mayor Barklái de Toli participó en la guerra contra Suecia en el territorio de la actual Finlandia (en aquel entonces, parte de Suecia), mostrando su talento de comandante, sobre todo en las complicadísimas condiciones de enormes bosques, ríos y pantanos de Karelia.

Por su brillante actuación durante la campaña de Polonia en 1794 y la toma de Praga (puesto fortificado polaco próximo a Varsovia) y Varsovia, fue ascendido al grado de teniente coronel.

Con su participación en la guerra de la Cuarta Coalición contra Napoleón, en 1806-1807, ya con el grado de mayor general, mereció la fama de uno de los mejores generales rusos.

Bajo el mando del general Bennigsen, que se quedó solo tras las derrotas del Ejército prusiano en Jena y Auerstaedt, Barklái se distinguió en la batalla de Pultusk, cerca de Varsovia, al cargo del ala derecha del ejército de Bennigsen. Con tres regimientos de cazadores, un regimiento de mosqueteros de Tenguinsk y caballería polaca pudo contener feroces ataques franceses. Por esta batalla Barklái recibió la Orden de San Jorge de 3.ª clase.

Durante la gran batalla de Eylau, el 26 y 27 de enero de 1807, una de las más cruentas del periodo napoleónico, Barklái resistió el ataque del cuerpo de Soult pero quedó gravemente herido. El mismo Napoleón, quien mandaba personalmente el ejército francés, valoró altamente la actuación del general ruso.

Trasladado a un hospital de la ciudad de Memel, Barklái recibió allí la visita del emperador ruso Alejandro I, y ambos pasaron mucho tiempo conversando. Además de recibir dos nuevas órdenes (una rusa y otra prusiana), Barklái fue ascendido a teniente general.

Barklái de Toli en la guerra ruso-sueca de 1808-1809

En 1809 Alejandro I nombró a Barklái comandante del Cuerpo Expedicionario y fue enviado a la guerra contra Suecia. Para acabar con la guerra cuanto antes, según el plan de Barklái previamente aprobado por el emperador, el ejército ruso, encabezado por los generales Barklái y Bagratión, cruzó  por el hielo Kvarken, el estrecho que comunica el mar de Aland con el mar Báltico, y se apoderó de la fortaleza y la ciudad de Umeo… sin bajas ni batalla. Lo logró negociando con el comandante jefe sueco, el conde Cronstedt, aunque la posición de las tropas rusas era ideal para obtener una rápida victoria. Este era otro rasgo característico de Barklái: renunciar a su gloria para evitar derramamientos de sangre, como en esta situación, en la que habría sido innecesario… Rasgo muy poco habitual para los generales rusos y soviéticos de todas las épocas, por talentosos que fueran.

Con las tropas rusas ya cerca de Estocolmo, Suecia firmó la paz. Resultado de la campaña fue la incorporación de Finlandia a Rusia, el desplazamiento de la frontera y el ascenso de Barklái de Toli a capitán general, máximo grado entre los generales. Fue nombrado además el primer gobernador de este nuevo territorio autónomo ruso y comandante jefe del ejército ruso acantonado en esa zona.

Muy pronto, a comienzos de 1810 le fue asignado el cargo de ministro de Guerra. Pese a que obtuvo muchos logros en este cargo (mejoró el abastecimiento de las tropas, empezó la construcción de fortificaciones en la frontera occidental de Rusia ante una inevitable agresión de Napoleón, aumentó el número de efectivos, mejoró su formación y aprovisionamiento) también acumuló muchos enemigos.

El general Alexéi Yermólov, quizá el más carismático, impulsivo y popular jefe militar ruso, a quien no le agradaba el seco, organizado y modesto Barklái, creyó que con el rápido ascenso entre 1807 y 1809 “Barklái no solo acumuló envidia hacia su persona, sino que acumuló muchos enemigos”.

Pero el mismo Barklái de Toli no tenía culpa en ello. Siempre se distanció de las intrigas de la corte imperial y, a diferencia de muchos representantes de vieja nobleza militar y aristocracia rusa, vivía solo de su salario y no se buscaba privilegios.

“Por su noble carácter y corazón bondadoso [pero discreto] era muy querido en el Ejército [pero solo por soldados y suboficiales]”, afirmaba el primer historiador militar ruso Mijailovski-Danilevski.

El general llevaba una vida muy recogida, evitaba todo tipo de excesos, juegos de cartas, grandes compañías. Todo el tiempo libre lo dedicaba a los libros y al estudio. Fue muy respetado por los soldados por su extraordinario coraje personal, justicia y cuidado recatado a los subordinados.

Barklái de Toli en las guerras Napoleónicas

Cuando en verano de 1812 quedó muy claro que Napoleón estaba a punto de lanzar una enorme ofensiva contra Rusia, para lo cual había preparado un gigantesco ejército de unos 600 000 efectivos, Barklái volvió a las filas para encabezar el primer y más numeroso Ejército Occidental (120 000 hombres), sin abandonar su cargo de Ministro de Guerra.

El Ejército ruso era muy inferior numéricamente y además estaba dividido en tres ejércitos: el de Barklái de Toli, el del general Bagratión y el del general Tormásov, acuartelado en Ucrania. Casi todos los historiadores coinciden en que en total los rusos tenían en su frontera occidental tan solo unos 240 000 efectivos. La única estrategia razonable era retroceder para lograr desgastar las tropas del emperador francés y unir los ejércitos rusos para ofrecer una batalla general en posiciones ventajosas.

En medio de una fuerte polémica en torno a esta estrategia, empezó la retirada de tropas rusas. Tras una serie de combates y maniobras, los dos principales ejércitos rusos lograron unirse cerca de la ciudad de Smolensk, frustrando los planes franceses de derrotarlos por separado, y en una serie de combates causaron graves bajas a las tropas napoleónicas (150 000 bajas, entre muertes, heridos y enfermos, de los 600 000 efectivos disponibles al inicio de la campaña).

La batalla de Smolensk transcurrió entre el 22 de julio y el 6 de agosto. El 6 agosto el ejército ruso dejó Smolensk y eso fue la última gota que colmó el vaso del descontento contra Barklái, tanto en el Ejército como en la sociedad rusa. Le culparon de indecisión, cobardía e incluso traición. A esto se sumó la discordia entre los dos generales, jefes de los dos ejércitos más importantes: Bagratión (general de gran fama) y Barklái.

Haciendo caso omiso de todas las quejas, Barklái de Toli siguió insistentemente el plan inicial acordado con Alejandro I: evitar una batalla decisiva hasta que hubiera seguridad en la victoria, cosa que no entendía una muchedumbre de generales sin tropas, ayudantes del emperador y cortesanos, congregados en el Estado Mayor ruso.

El “caudillo” de los opositores era el gran príncipe Konstantín, hermano del emperador y heredero al trono. Ante estas intrigas, Barklái tuvo que ordenar a varios disidentes la salida del cuartel general y enviar a Konstantín a San Petersburgo con un parte militar.

El hecho de que Barklái no fuera ruso también echaba más leña al fuego de estas pasiones nacionalistas. Finalmente para calmar la situación el zar ruso tuvo que destituir al comandante jefe pero Barklái se quedó al cargo de su primer ejército.

El 17 de agosto Barklái de Toli cedió el mando a Mijaíl Kutúzov. En toda la campaña Barklái no se equivocó ni una sola vez, cosa que reconoció el mismo Kutúzov. Y efectivamente, en la práctica el nuevo comandante jefe tuvo que seguir la misma estrategia hasta la batalla de Borodinó, el 26 de agosto. Solo manteniendo el ejército se podía salvar el país. Y eso en la primera etapa de la guerra lo hizo Barklái de Toli.

Durante la batalla de Borodinó, el 7 de septiembre, (26 de agosto, estilo antiguo), Barklái mandó el centro y el ala derecha del ejército ruso. Su valentía fue sorprendente. Muchos de los que lo vieron aquel día dijeron que parecía estar buscando la muerte.

Ese día perdió cinco caballos, resultaron muertos y heridos varios ayudantes suyos; su uniforme estaba atravesado y manchado de sangre…

El 1 de septiembre se celebró el famoso consejo militar en la aldea de Filí, cerca de Moscú, en la cual Barklái fue el primero que propuso abandonar Moscú pese a la opinión de la mayor parte de los generales rusos. Le respaldó el sabio Kutúzov. A los pocos días, alegando razones de salud y con un estado de ánimo muy deprimido, el general abandonó el Ejército y se dirigió a su finca en Livonia. Pocos días después el emperador le envió un mensaje diciendo que seguía contando con él y pidiéndole que regresara al Ejército. Tras la derrota de las tropas francesas y su expulsión de Rusia, el general volvió a las filas como jefe del Tercer Ejército ruso, que operaba en Prusia Oriental.

El 17 de abril de 1813 falleció Kutúzov y el conde de Wittgenstein fue nombrado comandante jefe de las tropas aliadas ruso-prusianas, que tuvieron momentos difíciles tras las dos derrotas infligidas por Napoleón en las sangrientas batallas de Lützen y Bautzen.

Consecuencia de estas derrotas fue la destitución de Wittgenstein y el nombramiento de Barklái de Toli en el cargo de comandante jefe de los aliados. Después de que Austria entrara a formar parte de la alianza, las tropas fueron reorganizadas, formando tres ejércitos. Salió vencedor en la batalla de Kulm y mandó con éxito las operaciones de los aliados en Sajonia, cuyo resultado fue la expulsión de las tropas de Napoleón de Alemania. Por la batalla de Leipzig (“Batalla de los Pueblos”), decisiva derrota de Napoleón, a Barklái de Toli se le otorgó el título de conde. Los aliados comenzaron a perseguir a las tropas francesas. El 19 de marzo, las fuerzas aliadas entraron en París y el mismo día Barklái de Toli fue ascendido a Mariscal de Campo.

Durante los Cien Días de Napoleón, cuando Napoleón volvió al poder de su exilio en la isla de Elba en febrero de 1815, Barklái encabezó el Primer Ejército ruso, con un total de 225 000 efectivos, que fue enviado a Francia. Cuando sus tropas hubieron atravesado parte del imperio Austriaco y estando ya en territorio de Alemania, Barklái recibió el mensaje sobre la victoria de las tropas anglo-prusianas de Waterloo.

Al término de las guerras napoleónicas, la rica experiencia del mariscal siguió resultando valiosa. Se publicó y durante años se utilizó el nuevo reglamento de acciones de infantería, redactado personalmente por Barklái de Toli.

Pese al tratamiento de aguas termales en Chequia (entonces parte del imperio Austriaco), el viejo mariscal no pudo recuperar su salud. Mijaíl Bogdánovich Barklái de Toli falleció el 14 de mayo de 1818 en la localidad de Instenburg (actualmente Cherniajovsk, cerca de Kaliningrado), en Prusia Oriental, cuando se dirigía a recibir un tratamiento en Alemania.

El primero en enterarse de su muerte fue el rey de Prusia Federico III. El monarca ordenó enviar una guardia de honor al lugar de su fallecimiento, y el ataúd con el cuerpo del mariscal fue escoltado a la frontera rusa.

Rambler's Top100