Alexandr Dovzhenko

Alexandr DovzhenkoRIA Archivo

El ucraniano Alexandr Dovzhenko es considerado uno de los principales pioneros del cine soviético junto son sus contemporáneos Serguéi Eizenshtéin (con frecuencia escrito “Eisenstein”) y Vsévolod Pudovkin. Fue guionista, escritor y director del cine y sus obras Arsenal, La tierra e Iván tuvieron gran influencia en el desarrollo del cine mundial.

Infancia y juventud, camino hacia el arte

Dovzhenko nació en 1894 en un pueblo ucraniano en el seno de una familia campesina. Era el séptimo de 14 hijos, pero debido a la alta tasa de mortalidad infantil, se convirtió en el hijo mayor antes de cumplir once años. Sus padres eran analfabetos pero decidieron que su hijo recibiera la enseñanza primaria, para lo que su padre tuvo que vender una parte de sus tierras para pagar los estudios. A los 19 años se convirtió en maestro de escuela. Logró evitar el servicio militar durante la Primera Guerra Mundial y la revolución bolchevique de 1917 debido a una enfermedad cardíaca.

A principios de los años 20 Dovzhenko se afilió al Partido Comunista, que había tomado el poder en el país y más tarde llegó a trabajar de asistente del embajador soviético en Varsovia y en Berlín. En Europa comenzó a asistir a cursos de pintura. En 1923 tuvo que regresar a Ucrania, donde empezó a ilustrar libros y a dibujar caricaturas para varias revistas de Kiev.

La carrera cinematográfica de Dovzhenko comenzó en 1926. Inicialmente el artista planeaba dedicarse al género de la comedia. Uno de sus primeros guiones, titulado Zar era una tragicomedia satírica sobre el ejército de los tiempos del último zar ruso, Nicolás II. El director propuso su obra a Charlie Chaplin, pero no obtuvo ninguna respuesta. Las dos primeras cintas dirigidas por Dovzhenko, La baya de amor y Vasia el reformador no han llegado a nuestros días.

La “trilogía ucraniana”

Dovzhanko entró en la historia del cine mundial principalmente por su afamada trilogía ucraniana, iniciada en 1928 con la cinta muda Zvenigorá. El filme está compuesto por 12 episodios independientes sobre diferentes momentos de la historia ucraniana, unidos por el personaje del Abuelo, que busca un tesoro mágico. La película está marcada por el uso de varios métodos innovadores y produjo una fuerte impresión en los profesionales del cine como Eizenshtéin y Pudovkin, pero las autoridades no quisieron darle una amplia distribución debido a la complejidad de su estilo.

La segunda cinta de la trilogía, Arsenal, fue rodada en 1929. La epopeya revolucionaria sobre la rebelión de los trabajadores de una fábrica de armas en Ucrania del 1918 de nuevo llamó la atención de los profesionales del cine. En esa obra aparecieron innovaciones cinematográficas como las pausas psicológicas, la mezcla de los géneros de sátira, lo grotesco y la épica revolucionaria.

La tercera parte de la trilogía, La tierra es una de las principales obras maestras del cine ruso. El drama relata la insurrección de una comunidad de agricultores a raíz de una expropiación hostil por parte de los terratenientes conocidos en Rusia como kulaks. En la base de esos acontecimientos dramáticos Dovzhenko reflexiona filosóficamente sobre la vida, la muerte, el amor y la naturaleza. La cinta destaca por su ingeniosa fotografía, innovador montaje y finas interpretaciones artísticas.

La tierra resultó la mejor película de Dovzhenko y a menudo aparece citada junto con El acorazado Potemkin de Eizenshtéin como una de las películas más importantes de la era soviética. No obstante, en la URSS el filme fue simultáneamente alabado y ridiculizado debido a su mensaje político bastante ambiguo. La tierra está presente en muchos de las clasificaciones de los mejores filmes de la historia del cine mundial.

La cumbre de la carrera cinematográfica

En los años 30 Dovzhenko alcanza sus logros principales en el cine. Tras el éxito de La tierra, que se pudo ver en varios países, el cineasta rueda la cinta Iván (1932), su primera película sonora. La historia de un joven obrero soviético que trabaja en la construcción de una central hidroeléctrica mostró el espíritu enérgico de la etapa de industrialización de la URSS. La cinta contiene muchos elementos documentales, entre los que figuran las maravillosas imágenes del grandioso río Dniéper. El filme fue galardonado con un premio en la primera edición del Festival del cine de Venecia en 1934.

En 1935 Dovzhenko hace su siguiente filme, Aerograd, un drama futurista centrado en la construcción de una gran ciudad en el extremo oriente de la URSS. En ese filme el cineasta continúa sus experimentos con el sonido y de nuevo mezcla los géneros del cine de acción, el drama psicológico y elementos documentales. La película fue muy del agrado de Iósif Stalin y este comenzó a prestar gran atención a la actividad creativa del cineasta.

La cinta Schors (1939) fue rodada siguiendo las instrucciones de Stalin, que controlaba personalmente el proceso. El filme de acción sobre el héroe de la Guerra Civil Rusa (1917–1923) Nikolái Schors destaca por una serie de escenas bélicas magistralmente rodadas. Por esa obra el director fue galardonado con el premio Stalin, la condecoración más prestigiosa de la URSS en aquella época.

La censura estalinista, los últimos años de la vida

El fin de los años 30 estuvo marcado por una serie de crueles purgas políticas iniciadas por Stalin. La censura estalinista se hizo más severa y muchos conocidos cineastas soviéticos comenzaron a sufrir la presión de las autoridades. Dovzhenko no fue una excepción. Su guion Ucrania enllamas escrito en 1943, fue duramente criticado por Stalin y no se produjo. Su cinta biográfica La vida en colores, pensada como un drama poético, fue censurada por motivos ideológicos y el director tuvo que rehacerla. La película se estrenó bajo el título Michurin (1944) y resultó una obra puramente propagandística. Durante el rodaje Dovzhenko sufrió un infarto.

Su siguiente trabajo, ¡Adiós, América!, corrió todavía peor suerte. La obra fue rodada para ser un panfleto de agitación basado en un libro de una tránsfuga de EE. UU. a la URSS. Cuando la cinta estaba casi completa, el realizador recibió la orden de abandonar el rodaje porque inesperadamente la protagonista real de la historia retornó a Estados Unidos y la misión ideológica del filme perdió todo sentido. La película quedó inacabada y se proyectaron solo algunos fragmentos en los años 90.

Tras ese fracaso Dovzhenko dejó de grabar películas y se dedicó al trabajo pedagógico. Fue muchos años profesor de la principal universidad cinematográfica rusa, VGIK, y al mismo tiempo escribió guiones, novelas y artículos. Falleció en Moscú en 1956 de infarto cuando se disponía a rodar la película Poema sobre el mar, que concluiría más tarde su esposa.

Aunque el legado de Alexandr Dovzhenko no parece muy abultado, la mayoría de sus películas fueron importantes hitos del cine soviético. Las cintas de este realizador destacan por la delicada elaboración de cada fotograma, por la abundancia de símbolos y alusiones. A diferencia del estilo de Eizenshtéin, Dovzhenko no usaba un montaje enérgico y a menudo prefería las imágenes estáticas. Además, el cineasta fue uno de los pioneros en desarrollar el estilo del cine documental soviético. Durante la Segunda Guerra Mundial realizó varios excelentes reportajes cinematográficos sobre el desarrollo del conflicto en el frente. En 1957 el estudio cinematográfico de Kiev recibió el nombre de Dovzhenko en su honor y en 1994 en Ucrania se creó el Premio Dovzhenko para galardonar a cineastas.

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