Gueorgui Zhúkov

Gueorgui ZhúkovRIA Novosti / Archivo. Mariscal de la victoria el 1 de mayo de 1945

Gueorgui Zhúkov fue uno de los personajes claves entre los jefes militares de la Gran Guerra Patria. Fue el mariscal de la Victoria, como lo solían llamar. Sus méritos son indudables ya que participó en casi todas las batallas decisivas de la guerra: defendió Moscú y Leningrado en 1941; rompió el sitio de Leningrado en 1943; participó en las batallas de Rzhev, de Stalingrado, de Kursk; dirigió la operación de liberación de Bielorrusia, las repúblicas bálticas y Polonia; y finalmente, en 1945, ganó la batalla de Berlín. Prácticamente en todas estas batallas tuvo que salvar la situación, evitar una catástrofe. Nunca le encomendaban tareas fáciles.

Las decisiones de Zhúkov recibieron críticas (y en ocasiones las siguen recibiendo) que aseguran que fue demasiado violento, cruel y que no se compadecía de los soldados. En este sentido lo suelen comparar con otro comandante más “humano”: Konstantín Rokossovski. De hecho, Zhúkov fue un líder militar resolutivo, exigente y firme, tenía que tomar decisiones rápidamente y contar con las tropas que estaban disponibles en aquel momento, y acusarlo de que consiguiera todas sus victorias únicamente a costa de una gran cantidad de víctimas no parece justo. Hay que juzgar a un militar de acuerdo con las leyes de la guerra. En este sentido, según las estadísticas, las pérdidas en el frente liderado por Zhúkov son equivalentes o menores a las de otros comandantes, a pesar de que sus tareas casi siempre eran mucho más complicadas.

Hay muchos documentos que confirman que el mariscal hacía fundamentalmente todo lo posible para proteger a sus soldados y oficiales. La nota taquigráfica del discurso del mariscal durante una reunión dedicada a la batalla de Stalingrado deja testimonio de algunas de sus ideas en lo referente a esto: "No podemos contar con el puro patriotismo, la bravura y la valentía de nuestros soldados y mandarlos a combatir contra un enemigo desconocido con la única orden de '¡Adelante, contra el enemigo!'. No tenemos derecho a condenarlos en vano, pero debemos hacer todo lo posible para cumplir con la orden del Cuartel General".

Con toda la manipulación sobre la vida del mariscal y con la influencia de la propaganda soviética, que hizo un mito de su figura durante la guerra para derrumbarlo luego en 1946, era bastante difícil entender cómo se desarrollaron los acontecimientos en la realidad. Solamente en los años noventa la situación cambió con la publicación de los documentos de los años cuarenta, que revelan la verdad sobre la vida y acciones de Zhúkov.

Infancia y juventud

Su trayectoria no fue fácil. Nació en el seno de una familia campesina extremadamente pobre el 1 de diciembre de 1896 en Strélkovka, una aldea al sur de Moscú, en la provincia de Kaluga. Consiguió acudir a la escuela local durante tres años, pero tuvo que conformarse solo con la preparación básica. Al terminar la primera etapa de sus estudios, a los 10 años de edad, Zhúkov se vio obligado a mudarse a Moscú. Sus padres tuvieron que enviarle a la capital para que iniciara su formación profesional como aprendiz de un tío suyo peletero. Sin embargo, consiguió continuar con los estudios: primero aprendió gramática, matemáticas y geografía al lado de su primo, y luego, gracias a esto, logró superar los exámenes para entrar en el turno de tarde de una escuela municipal. Se graduó y en 1915 consiguió ingresar en la Academia de Oficiales de Caballería. Aquel mismo año, al cumplir los 19, fue llamado a filas y participó en la Primera Guerra Mundial como soldado en un regimiento de dragones.

Durante la guerra, Zhúkov fue dos veces condecorado con la Orden de la Cruz de San Jorge y por su valor en la batalla fue ascendido al rango de oficial no comisionado. En octubre de 1916 recibió una herida que le provocó pérdida parcial de audición. Fue relegado a un escuadrón de caballería de reserva, en la región de Járkov, Ucrania, donde se encontraba cuando estalló la Revolución de Octubre. Su escuadrón dio la bienvenida al golpe de Estado y rechazó someterse a las autoridades ucranianas, por lo cual fue despedido. En diciembre de 1917 regresó a Moscú y después a su aldea natal, donde contrajo el tifus y durante mucho tiempo permaneció en estado crítico.

En septiembre de 1918 fue llamado a las filas del Ejército Rojo y otra vez fue asignado a la caballería. En marzo de 1919 ingresó en el Partido Comunista. Luchó en la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1920, donde recibió la primera condecoración soviética: la Orden de la Bandera Roja.

Su talento bélico junto a algo más apreciado por las autoridades comunistas, su origen campesino y sus antecedentes humildes, le permitieron escalar posiciones muy rápidamente en las jerarquías castrenses. En mayo de 1923 fue nombrado comandante de un regimiento de caballería.

Entre 1924 y 1929 recibió formación militar superior. En 1930 sirvió de comandante de una brigada, en 1933 de una división y de un cuerpo del Ejército en 1937.

Sus orígenes humildes y, según dice la leyenda, su experiencia como comandante de una división del Primer Ejército de Caballería, le permitieron salir con vida de la Gran Purga del Ejército Rojo y seguir con su carrera. Se dice que Kliment Voroshílov, el Comisario del Pueblo de Defensa, sentía cierta simpatía por los oficiales de caballería.

La Gran Purga diezmó el personal de mando del Ejército Rojo y causó una gran carencia de oficiales competentes en sus filas. En esas circunstancias, la carrera militar de Zhúkov progresó rápidamente. En junio de 1938 fue nombrado vicecomandante de caballería del Distrito Militar Oeste. Se hizo inmediatamente conocido por su detallada planificación, su sobria disciplina y su rigor.

El avance de la carrera militar

El 11 de junio de 1939, Zhúkov asumió el mando del 57.º Cuerpo del Ejército Rojo en la República Popular de Mongolia, donde combatió exitosamente contra el ejército japonés de Guandong. En agosto del mismo año ganó la batalla decisiva de Khalkhin Gol, al emplear por primera vez en la historia bélica las nuevas tácticas de la “guerra blindada”: usar brigadas de tanques haciéndolas avanzar alrededor de ambos flancos de la batalla apoyados por artillería motorizada e infantería. En pocos días las tropas japonesas fueron derrotadas. El Ejército alemán empezó a emplear las mismas prácticas un mes después, desde septiembre de 1939

Por esa operación, Zhúkov fue condecorado con el título de Héroe de la Unión Soviética y con la Orden de la Bandera Roja de la República Popular de Mongolia. En junio de 1940 fue designado comandante del Distrito Militar de Kiev y, según el nuevo sistema de títulos militares introducido por las autoridades soviéticas, ascendió a general.

En vísperas de la Gran Guerra Patria

En sus memorias, Zhúkov posteriormente admitió que fue responsabilidad de los militares el no demandar con todas sus fuerzas que el Ejército Rojo estuviera alerta y preparado para una agresión exterior: “Resulta muy obvio que hubiéramos tenido que hacerlo de una manera mucho más decisiva. Sin embargo, hace falta saber qué significaba contradecir a Stalin en aquella época acerca de la situación política general. Todos tenían todavía recuerdos muy vivos de los años recientes y declarar en voz alta que Stalin no tenía razón, que se equivocaba, sencillamente te podía llevar a tomar un café con Beria sin tan siquiera llegar a salir del edificio. Sin embargo, esto es solo una parte de la verdad. Y yo tengo que decirla toda. Entonces, en vísperas de la guerra, no me sentí ni más inteligente ni más sagaz que Stalin, ni creí que pudiera valorar mejor la situación o que supiera más que él”.

Se sabe que en mayo de 1941, a tan solo un mes de la agresión nazi contra la URSS, Zhúkov participó en el desarrollo de un plan de operaciones militares ofensivas en caso de guerra con Alemania. No se sabe si el proyecto fue aprobado o no, pero queda claro que jamás se puso en práctica. Los primeros compases de la Gran Guerra Patria mostraron con toda claridad que el Gobierno no tenía ningún programa de defensa estratégica ni planes para el despliegue de tropas en caso de haber avanzado el enemigo hacia el interior del país.

Otro factor clave de la catástrofe de los primeros meses de la agresión fascista contra la URSS fue que Stalin se negaba a actuar por no considerar que la guerra fuera ya una realidad.

Los primeros momentos de la Gran Guerra Patria

Al final de la tercera semana de guerra, los nazis lograron avanzar unos 600 kilómetros hacia el interior del país. El Ejército Rojo sufría continuas derrotas. En julio de 1941, Zhúkov fue sustituido del cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército Rojo, que ocupaba desde enero de 1941, y asumió el mando del Frente de la Reserva.

La Ofensiva de Yelnia es considerada la primera etapa importante de sus servicios en este puesto. Zhúkov escribió en sus memorias: “La operación de Yelnia fue mi primera operación independiente, la primera prueba de aptitudes personales operativas y estratégicas en la gran guerra contra la Alemania hitleriana. Creo que cualquiera entenderá que empecé a organizarla y a ponerla en práctica con gran preocupación, cautela y atención”.

El 19 de julio de 1941 las tropas nazis, tras haber tomado Smolensk (ciudad situada a 378 kilómetros al suroeste de Moscú), ocuparon la ciudad de Yelnia, a 82 kilómetros al sudeste de esta. Yelnia siempre se consideró un punto muy importante estratégicamente, un lugar que podría servir de base para lanzar un ataque contra Moscú; no fue casual que también fuera ocupada por los agresores durante la invasión del Imperio ruso liderada por Napoleón en 1812.

La Ofensiva de Yelnia como tal fue lanzada por el Ejército Rojo el 30 de agosto de 1941 y duró 10 días, hasta el 8 de septiembre. A inicios de la operación las tropas rusas contaban con unos 60 000 efectivos (cuyo número aumentó posteriormente hasta unos 103 000), alrededor de 800 unidades de artillería y 35 tanques. Las fuerzas alemanas al inicio de la operación contaban con 70 000 efectivos, unas 500 unidades de armas de artillería y unos 40 tanques.

Los soviéticos consiguieron recuperar Yelnia, aunque no se logró liberar Smolensk ya que la ofensiva del Ejército Rojo, que quiso seguir explotando su victoria, chocó con una línea defensiva que detuvo en seco su avance.

El territorio recuperado resultó ser finalmente de unos 200 kilómetros cuadrados pero la operación de Yelnia fue la primera victoria rusa. Los nazis perdieron 45 000 hombres entre prisioneros de guerra, muertos, heridos y desaparecidos; las tropas rusas, por su parte, perdieron casi 32 000. Zhúkov lo resumió del siguiente modo: “Las batallas de Yelnia fueron de gran utilidad para nuestras tropas en el sentido de poder entender correctamente la táctica de defensa del enemigo”, en referencia al uso del sistema de puntos de apoyo.

Las autoridades soviéticas no tardaron en aprovechar la Ofensiva de Yelnia con fines propagandísticos, anunciándola como una gran victoria del Ejército Rojo y presentando a Zhúkov como un héroe nacional.

Los desafíos bélicos más importantes de Zhúkov

La defensa de Leningrado

El 9 de septiembre de 1941 las autoridades militares nazis, animadas por los éxitos en las regiones del mar Báltico y de la ciudad de Pskov, ordenaron iniciar el asalto de Leningrado. Aspiraban a realizar una captura rápida de la ciudad y unirse con las unidades finlandesas con el objetivo de emprender posteriormente un ataque contra Moscú desde el norte.

A mediados de septiembre, Zhúkov fue investido comandante del Frente de Leningrado: su tarea principal era organizar la defensa de la ciudad. Consiguió estabilizar el frente y frenar el avance nazi en las afueras del sur de Leningrado. En sus memorias Zhúkov describió estos acontecimientos: “A principios de octubre la inteligencia militar del frente informó de que los alemanes estaban cavando trincheras, reforzando blindajes y minando la primera línea de defensa. Los agentes de inteligencia sacaron una conclusión correcta: el enemigo está preparándose para el invierno. Por primera vez en muchos días nos dimos cuenta de que el frente había cumplido con su tarea deteniendo a las tropas hitlerianas a las puertas de la ciudad. La línea de defensa en los accesos a Leningrado desde el sur se estabilizó y no sufrió cambios considerables hasta enero de 1943”.

El mariscal siempre destacó que consideraba "un gran honor el hecho de que me hayan confiado estar al mando de todas las tropas que defendían la ciudad de Lenin en el momento más difícil".

El Gobierno del Tercer Reich tomó la decisión de dejar de atacar la ciudad de forma directa y pasó a las tácticas de sitio. A Zhúkov le ordenaron trasladarse al Cuartel General, donde asumió el mando del Frente de la Reserva y del Frente Occidental en un momento en el que la capital de la URSS estaba bajo la amenaza de ser ocupada. El sitio de Leningrado duró 872 días y se logró romper en enero de 1943. La operación también estuvo dirigida por Zhúkov y supuso su condecoración con el título militar superior de Mariscal de la Unión Soviética.

La batalla de Moscú

Los nazis lanzaron la ofensiva general sobre la capital del país, la Operación Tifón, a finales de septiembre de 1941. El 7 de octubre todos los caminos a Moscú estaban prácticamente despejados para el avance alemán. El periodo transcurrido entre el 7 y el 13 de octubre fue crítico. Pero Zhúkov salvó la situación. El mariscal cumplió una serie de tareas: creó una nueva línea de defensa que recorría el trayecto Volokolamsk-Mozhaisk-Maloyaroslavets-Kaluga; organizó el segundo escalón de tropas y reservas; organizó el reconocimiento terrestre y aéreo; creó el centro unificado de control de las tropas del frente; y solucionó el abastecimiento material y técnico de las tropas. Pero cuando Zhúkov fue nombrado comandante del frente Occidental, para él su tarea primordial consistía en “desplegar el trabajo político y del Partido, alzar la moral de los soldados y hacer que tengan mayor confianza en sí mismos y crean que la derrota del enemigo a las puertas de Moscú es inevitable”. El talento militar de Zhúkov se manifestó en cómo determinó exactamente cuáles serían las direcciones de los ataques alemanes.

La ofensiva sobre Moscú como tal empezó el 16 de noviembre. Zhúkov logró el objetivo de no rendir la ciudad al enemigo y el 6 de diciembre emprendió el contraataque. La línea del frente fue desplazada a una distancia de entre 100 y 250 kilómetros de Moscú. A pesar de que durante los 14 meses siguientes las tropas soviéticas no consiguieron avanzar y la línea del frente seguía a unos 150 kilómetros de la capital, la batalla de Moscú fue la primera derrota importante de los nazis. Fue entonces cuando la propaganda soviética lanzó un eslogan legendario: “Donde está Zhúkov está la victoria”.

La Operación Tifón fracasó para los alemanes y quedó claro que la guerra relámpago, planeada inicialmente por Hitler, ya no era posible.

La batalla de Rzhev

En el marco de la Operación Tifón, en octubre de 1941, las tropas nazis tomaron la ciudad de Rzhev, ubicada a unos 200 kilómetros de la capital rusa. El contraataque de las tropas soviéticas tras la batalla de Moscú no logró, sin embargo, hacer que se retiraran de la ciudad: esta, a pesar de estar rodeada por fuerzas soviéticas, seguía ocupada por los alemanes.

Zhúkov participó en algunos episodios de la batalla de Rzhev cuando la situación era crítica. Encabezó la contraofensiva, que comenzó en enero de 1942. Pero después Stalin decidió usar al mariscal en otros frentes de la guerra. La serie de combates, con algunos meses de intervalo, duró hasta marzo de 1943 y resultó ser uno de los episodios más duros y sangrientos en toda la historia de la Gran Guerra Patria.

Rzhev contaba con una población de unas 20 000 personas cuando comenzó la ocupación nazi. Hasta el día de la liberación de la ciudad, el 3 de de marzo de 1943, sobrevivieron 150 personas. La localidad desapareció como tal: de 5443 viviendas se conservaron solo 297.

La batalla de Rzhev fue una operación estratégica de suma importancia en el periodo de 1942 a 1943. Gracias a ella, Hitler no se decidió a trasladar al sur una parte de las divisiones del grupo de ejércitos de la zona centro para fortalecer así la ofensiva de Stalingrado, o al norte para apoderarse por fin de Leningrado.

El vuelco

La batalla de Stalingrado

No es casual que, junto con la ofensiva de Rzhev, Zhúkov encabezara también, desde finales de agosto de 1942, las tropas que combatían por Stalingrado. El punto clave en la batalla del siglo a orillas del río Volga no eran las calles de la ciudad semidestruida, sino la estepa desierta ubicada al noroeste del lugar. En la primera quincena de septiembre de 1942 Zhúkov organizó el ataque del flanco izquierdo del Frente de Stalingrado. Esta operación salvó la ciudad. Zhúkov escribió en un informe: "A causa de la falta de efectivos y maquinaria militar, no se pudo romper la defensa del enemigo y unirse con los habitantes de Stalingrado, pero nuestro ataque rápido hizo que el enemigo dirigiera sus fuerzas principales en contra de nuestra agrupación, aliviando así la posición de Stalingrado, que habría sido tomada por el enemigo, si no hubiera sido por este ataque”.

Zhúkov también participó en cierto modo en la siguiente contraofensiva del Ejercito Rojo: la operación Urano, diseñada por el mismo mariscal. Desde Rzhev, Zhúkov mandó sus razonamientos a Stalin y a Alexandr Vasilevski, que le reemplazó en el Sur mientras estaba ausente, acerca de las tácticas de la ofensiva de Stalingrado. Se suponía que la presencia de Zhúkov en Rzhev estaba destinada a desorientar a los nazis y convertir la ofensiva de Stalingrado en una sorpresa.

El 23 de noviembre los nazis fueron rodeados en los alrededores de Stalingrado y el 2 de febrero de 1943 capitularon. La batalla de Stalingrado dejó un saldo de unos 2 millones de rusos y alemanes muertos o heridos.

La batalla de Kursk

La batalla de Kursk, entre julio y agosto de 1943, fue la mayor batalla de tanques de la historia y el último gran esfuerzo ofensivo de la Wehrmacht en el Frente del Este. El plan de esta batalla fue elaborado también por Zhúkov pero lo ejecutaron otros jefes militares.

Las batallas de Stalingrado y de Kursk tuvieron como resultado un vuelco de los acontecimientos e hicieron que los nazis perdieran la iniciativa estratégica. Los fascistas empezaron a retirarse: el Ejército Rojo consiguió recuperar Bélgorod y Oriol y, el 23 de agosto, Járkov.

En las etapas posteriores de la guerra, Zhúkov participó también en las ofensivas contra los fascistas en Bielorrusia, Polonia y las republicas bálticas.La operación Bagratión(la liberación de Bielorrusia) fue una de las más exitosas operaciones soviéticas durante la guerra.

La batalla de Berlín

Esta batalla se convirtió en la operación más famosa del mariscal Zhúkov. El estratega expuso sus consideraciones sobre esta tarea en sus memorias: “En el transcurso de la guerra no nos vimos obligados a tomar ciudades tan grandes y tan bien fortificadas como Berlín. El metro y otras comunicaciones subterráneas bien desarrolladas permitían al enemigo realizar una maniobra oculta a gran escala. La ciudad y sus alrededores estaban bien preparados para una defensa resistente. Cada calle, cada plaza, cada callejón, casa, canal y puente eran parte de la defensa general de la ciudad”.

La tarea principal de las tropas soviéticas, tras liberar sus territorios, fue conseguir una completa derrota del Reich y del fascismo. Según las memorias de Zhúkov: “Luchábamos por Berlín a muerte. De los lugares más remotos de la madre Rusia, […] de Ucrania, Bielorrusia, de las repúblicas bálticas, transcaucásicas y otras, vino aquí nuestra gente para finalizar la guerra justa con los que habían puesto en duda la libertad de su Patria. Las heridas que muchos de ellos recibieron en las batallas anteriores no se habían curado del todo, pero lo heridos no abandonaban las filas. Todos querían seguir adelante, como si no hubieran existido los cuatro años de guerra. Todos recobraron el ánimo para poder realizar un acto muy importante: alzar la Bandera de la Victoria en Berlín”.

La batalla empezó el 16 de abril de 1945. Zhúkov era uno de los autores del plan de la ofensiva y también dirigía las tropas del Primer Frente Bielorruso, que tuvo un papel principal en el asalto. Para el 2 de mayo la resistencia se rompió y se declaró fin a las operaciones militares dentro de la ciudad. El 9 de mayo de 1945, a las 0:43, el mariscal de campo Wilhelm Keitel firmó el acta de capitulación que fue entregada a Zhúkov. Esta era la cima de su gloria. La Gran Guerra Patria y la guerra en Europa habían finalizado.

La última batalla dejó un saldo de alrededor de 78 000 efectivos rusos muertos y más de 274 000 heridos. Se desconoce la cifra exacta de pérdidas de las tropas nazis. El Gobierno soviético hizo públicos los siguientes datos: 400 000 muertos y 380 000 prisioneros de guerra. De los 2 millones de personas que componían la población civil de la capital alemana, unos 125 000 perdieron la vida durante la operación.

El 24 de junio de 1945 Zhúkov dirigió el desfile militar de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú. Una de las hijas del mariscal en sus memorias recuerda que resultó una sorpresa total para Zhúkov ya que todos estaban más que seguros de que el desfile iba a estar presidido por Stalin, pero el jefe de Estado cabalgaba mal.

Gloria y olvido

No obstante, Zhúkov no tuvo mucho tiempo para disfrutar sus laureles. Parece que la leyenda inspirada por su talento y éxitos bélicos y también por la propaganda soviética para animar a los soldados del Ejército Rojo en los tiempos de paz, le pareció a Stalin amenazante. Consideró que tenía una autoridad excesiva tanto entre la población, como entre las filas del Ejército Rojo.

Así que, tan solo un año después de la batalla de Berlín, aproximadamente en junio de 1946, Stalin presentó cargos oficiales contra él por exagerar sus propios méritos y pretender ser el responsable de operaciones militares de la Gran Guerra Patria con las que no tenía ninguna relación. El mariscal no fue detenido: su gloria bélica lo protegió. Sin embargo, lo privaron del cargo de comandante en jefe del Ejército y le asignaron un puesto secundario de jefe de la circunscripción militar de Odesa, en el sur del país.

Tras la muerte de Stalin en 1953, Zhúkov volvió a recuperar su carrera militar. Fue designado primer viceministro de Defensa. Tuvo un papel clave en el arresto de Lavrenti Beria, jefe del servicio secreto, llamado Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD), famoso por sus sangrientas represalias masivas. La iniciativa del arresto pertenecía a Nikita Jruschov y a sus partidarios.

En febrero de 1955 Zhúkov asumió el cargo del Ministro de Defensa. En junio de 1957 de nuevo apoyó a Jruschov en su lucha por el poder, contando con el apoyo del Ejército. Fue elegido miembro del Presídiumdel Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Este momento resultó ser momento estelar de su carrera política.

Sin embargo, está vez tampoco pudo saborear las mieles del éxito. El 27 de octubre de 1957 fue destituido de todos sus cargos y puestos por una falsa acusación de preparación del golpe de Estado y por "interferir en el trabajo del Partido dentro del Ejército".

Según cuenta una de sus hijas, Era: “Un día mi padre me dijo que en su vida había tres períodos críticos en cada uno de los cuales estaba presente el número 7. Primero, el año 1937. […] Aquella vez logró evitar el peligro. En 1947 […] volvieron a reunir materiales comprometedores sobre él. Pero a pesar de los registros en nuestra casa, los arrestos de sus compañeros de trabajo y el teléfono intervenido […], no lograron los resultados deseados. Y por fin el fatal 1957, cuando Jruschov apartó a mi padre de todas sus funciones”.

Zhúkov se quedó solo con su familia. Perdió la confianza en la gente. Y sufría mucho por su inactividad forzosa. Según el relato de su hija Era: “Mi padre tenía grandes planes. Quería aprovechar las lecciones de la guerra, rehabilitar a los militares que habían sido sometidos a represión, quería que los prisioneros rusos de guerra tuvieran los mismos derechos que los participantes en la misma. Él quería trabajar pero no sabía complacer”. Llegó un período de aislamiento que fue parcialmente suavizado unos ocho años después, en 1964, tras acceder al poder Leonid Brézhnev.

En un libro sobre su padre, la hija menor del mariscal, María, cuenta una historia muy elocuente: En diciembre de 1966 un antiguo subordinado de Zhúkov, el general teniente Antípenko, invitó al mariscal caído en desgracia a celebrar su aniversario, a pesar de que esto podría ser peligroso. Asimismo, fueron invitados muchos compañeros de trabajo de Zhúkov, pero al enterarse de que este vendría, muchos desistieron de la idea de acudir a la fiesta. El festejo fue rodado con una cámara. Algunos invitados daban la espalda a la cámara temiendo ser comprometidos. A Zhúkov le agradaba ver a sus ex compañeros después de muchos años de aislamiento. Mantenía vivas discusiones, recordaba la guerra. Más tarde todos se pusieron a cantar canciones militares y el mariscal, que ya tenía 70 años, incluso bailó una danza popular rusa. Por razones misteriosas, la película con estas tomas de valor incalculable se veló.

La tarea más importante después del fin de la guerra para Zhúkov fue contar la verdad sobre lo sucedido en la etapa bélica. Empezó a escribir sus memorias en 1958. En el año 1965 entregó el manuscrito a la editorial. Pero el poder soviético no tenía interés en la verdadera historia de la guerra. Como resultado, el libro no fue publicado hasta 1969, después de tres años de discusiones entre Zhúkov y el ideólogo principal del Partido Comunista, Súslov. Las memorias fueron considerablemente censuradas, pero se tradujeron a 19 idiomas. Resultó ser la obra más popular en la URSS sobre la Gran Guerra Patria. La versión completa, sin censuras, del libro vio la luz en 1990.

Gueorgui Zhúkov murió el 18 de junio de 1974, a la edad de 78 años.

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