Konstantín Rokossovski

Konstantín RokossovskiRIA Novosti

Presente en tres guerras, comandante eminente del Ejército Rojo durante la Gran Guerra Patria, dos veces distinguido con el título de Héroe de la Unión Soviética, mariscal de la URSS, viceministro de Defensa de la URSS, mariscal y ministro de Defensa Nacional de Polonia, vicepresidente del Consejo de Ministros de Polonia y comandante del histórico Desfile de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú en junio de 1945.

Toda esta lista de cargos y títulos se refiere a una sola persona: Konstantín Rokossovski, uno de los grandes militares del siglo XX.

No obstante, los datos sobre su procedencia y niñez son muy escasos y contradictorios. Por ejemplo, Rokossovski hasta 1920 escribía en sus autobiografías que había nacido en Varsovia (una gran parte de los territorios polacos desde el siglo XVIII pertenecía al Imperio Ruso), pero más tarde indicaba que su ciudad natal era Velikie Luki, una localidad de Rusia central.

La razón de este curioso hecho se hace evidente al conocer la situación política que reinaba entonces en la Unión Soviética y la desconfianza del poder estalinista ante todos los que tuvieran origen noble, burgués o hubieran nacido en el extranjero.

Es probable que Rokossovski previese las futuras consecuencias de su “oscura” procedencia. Además, es posible que su origen social le impidiera ser reconocido por encima de otros militares como el mariscal Gueorgui Zhúkov. Pero, a pesar de todo esto le permitieron salir de los campos de trabajos forzados de Stalin en vísperas de la invasión alemana de la Unión Soviética.

Rokossovski nació el 21 de diciembre de 1896. Su padre, Ksaweri Józef (o Wojciech, esto tampoco se conoce con exactitud) Rokossovski, tenía ascendencia noble, pertenecía a la antigua hidalguía polaca. El patronímico del futuro mariscal soviético cambió luego a la manera rusa: Konstantínovich (según algunas fuentes históricas, su nombre en polaco era Kazimierz). Sobre la profesión de su padre existen también diversas versiones: maquinista, inspector, etc… Solo se conoce con exactitud que trabajaba en el Ferrocarril de Varsovia. Su madre, maestra de escuela, Antonina Ovsiánnikova, era rusa.

Konstantín efectuó sus estudios primarios en la Escuela Municipal de Varsovia. Su padre falleció en 1902 tras un accidente ferroviario y su madre murió en 1911 cuando Konstantín tenía solo 14 años. Tras quedar huérfano trabajó en varias empresas: en una fábrica de medias, en una cantera, etc.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en 1914, Rokossovski empezó el servicio militar y participó en batallas de las inmediaciones de Varsovia, Lodz, y también en Lituania y Letonia. Terminó la guerra con el grado de suboficial menor del 5.º Regimiento de Dragones de Kárgopol, y fue condecorado con órdenes y medallas de San Jorge.

En 1917 Rokossovski ingresó en la Guardia Roja y en 1918 comenzó su servicio en el Ejército Rojo, en cuyas filas combatió hasta el final de la guerra civil. Al año siguiente se afilió al Partido Bolchevique.

Durante la guerra civil rusa fue comandante de un escuadrón de caballería y partició en muchas batallas en Siberia y el Lejano Oriente, en particular, en Manchuria. En 1921 durante unos combates en Buriatia (en la parte sur de Siberia) fue gravemente herido. Por su participación en esta guerra fue condecorado con tres órdenes de la Bandera Roja.

Posteriormente cursó estudios en la escuela de comandantes de caballería (1924-1925), junto con el futuro legendario mariscal Gueorgui Zhúkov, y en la Academia Militar Frunze (1929).

De 1926 a 1928 trabajó como instructor en el Ejército de Mongolia. Desde 1929 hasta 1936 fue comandante de regimiento de la 5.ª Brigada de Caballería de Kubán y de la 7.ª División de Caballería de Samara.

En 1936 asumió el cargo de comandante del cuerpo de caballería en la ciudad de Pskov. No obstante, en la gran purga Rokossovski fue detenido.

Tras su arresto en agosto de 1937, Rokossovski fue acusado de “tener conexiones con elementos de los servicios de inteligencia de Polonia y de Japón”. Fue encarcelado y luego confinado en un campo de trabajos forzados.

En la cárcel sufrió brutales torturas: le rompieron tres costillas, le fracturaron con un martillo los dedos de los pies, lo dejaron sin nueve dientes y simularon su fusilamiento en el patio de la prisión, pero él no se confesó culpable de las falsas acusaciones.

Condenado a diez años de cárcel, solo cumplió tres, ya que fue liberado en marzo de 1940. Fue el mariscal Semión Timoshenko quien intercedió por él ante Stalin (según otras fuentes, fue el mariscal Gueorgui Zhúkov).

Después de un tratamiento médico en un balneario del mar Negro, Rokossovski fue ascendido a general mayor y designado comandante del 19.º Cuerpo de Caballería mecanizada en Ucrania occidental, donde le sorprendió la invasión alemana.

Durante la terrible y sangrienta Gran Guerra Patria (1941-1945), Rokossovski participó en los combates en Ucrania, en las afueras de la ciudad de Smolensk, en la defensa de Moscú, en el frente de Ucrania, en la Batalla de Stalingrado y en el famoso “arco de Kursk”, entre otros.

Por el éxito en las batallas por la ciudad de Moscú, donde fue detenida la ofensiva de las tropas alemanas y donde comenzó a principios de 1942 la contraofensiva del Ejército Rojo, Rokossovski fue condecorado con la Orden de Lenin; pero allí mismo, en los accesos a la capital rusa otra vez resultó gravemente herido.

De 1942 a 1943, durante la Batalla de Stalingrado, Rokossovski encabezó el Frente del Don, y participó en el contraataque soviético que cercó y destruyó al 6.º Ejército del mariscal de campo Friedrich Paulus. Un millón de soldados y oficiales de esta unidad militar cayeron prisioneros. La Batalla de Stalingrado fue la primera de las grandes derrotas de Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

En 1943 se convirtió en comandante del Frente Centro, y dirigió las operaciones defensivas en la Batalla de Kursk, y luego encabezó el contraataque de Kiev. Transferido al primer Frente Bielorruso, llevó a sus tropas hasta Polonia.

En las ofensivas de 1944 en Bielorrusia,así como en la liberación de su querida Polonia y la conquista completa de la Alemania fascista salió a relucir de nuevo su talento de estratega. Gracias a estas victorias, en 1944 a Rokossovski se le otorgó el grado de mariscal de la Unión Soviética.

En enero de 1945 Varsovia quedó bajo el control de la Unión Soviética y Rokossovski fue transferido al 2.º Frente Bielorruso, que avanzó a Prusia desde el Este y luego cruzó Polonia por el norte hasta la desembocadura del Oder en Stettin (actual Szczecin).

A finales de abril de 1945 sus tropas se encontraron con las del mariscal de campo inglés Bernard Montgomery en el norte de Alemania, mientras que las fuerzas de Gueorgui Zhúkov y de Iván Kónev tomaban Berlín.

Rokossovski fue, sin duda, el mejor estratega del Ejército Rojo. Muchos historiadores lo consideran el jefe militar más talentoso de toda la Gran Guerra Patria.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1949, se trasladó a Polonia para organizar el Ejército de su país natal. Por petición del Gobierno polaco, el Presídium del Consejo Supremo de la URSS destituyó a Rokossovski de sus cargos en el Ejército Soviético. Luego fue designado jefe de las Fuerzas Armadas de Polonia y ministro de Defensa Nacional de esa nación. También entró a formar parte del Buró Político del Partido Obrero Polaco.

En 1952 ocupó el cargo de vicepresidente del Consejo de Ministros de Polonia, y tres años más tarde fue nombrado comandante jefe de las Fuerzas Armadas del Pacto de Varsovia.

Su regreso a la Unión Soviética se produjo en 1956. Abandonó Polonia debido a las discrepancias con el secretario general del Partido Comunista Polaco, Wladyslaw Gomulka.

Nikita Jruschov lo designó viceministro de Defensa de la Unión Soviética. En 1957 se convirtió en comandante de la Región Militar de Transcaucasia. En 1958 nuevamente fue nombrado viceministro de Defensa y también inspector jefe del Ministerio de Defensa, cargo que ostentó hasta abril de 1962.

Poco tiempo antes de fallecer, Rokossovski acabó de escribir sus memorias, El deber de un soldado. El libro de este gran mariscal soviético esclarece la visión global de las operaciones militares que probablemente decidieron el curso de las batallas y permite sumergirse por completo en los misterios de la Gran Guerra Patria.

Rokossovski falleció el 3 de agosto de 1968, y fue enterrado cerca de la muralla del kremlin en la Plaza Roja.

“Rokossovski fue un gran dirigente. No hablo de las cualidades prominentes de su alma, las que conocemos todos quienes cumplimos el servicio bajo su mando aunque fuera por poco tiempo. No puedo recordar a otra persona que sea tan asentada, laboriosa, capaz y talentosa. Konstantín Konstantínovich amaba mucho la vida, a la gente”, así habló el mariscal Gueorgui Zhúkov sobre su compatriota y amigo cercano, Konstantín Rokossovski.

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