Alexandr Solzhenitsyn

Alexandr SolzhenitsynCorbis

El nueve de febrero de 1945 para Alexandr Solzhenitsyn, comandante de una batería de cañones, se acabó la Gran Guerra Patria. El valiente capitán del Ejército Rojo, distinguido con dos condecoraciones por sus hazañas en los combates contra los invasores alemanes fascistas, fue detenido en las trincheras y, en julio de 1945, condenado a ocho años de prisión. Para aquella época la culpa era grande y el castigo justo: en las cartas que Solzhenitsyn escribió a un amigo desde el frente, criticaba al mandatario soviético Iósif Stalin. Solzhenitsyn comparó el sistema soviético con el régimen de la servidumbre de la época imperial rusa. La correspondencia de los militares era supervisada por el servicio secreto y el oficial Solzhenitsyn fue sentenciado a reclusión en campos de concentración por “actividades subversivas y propaganda antisoviética”.

La rueda roja

La vida como misión

Iván Denísovich

En pugna por la salud social

Premio Nobel

Samizdat

Rusia central en Estados Unidos

Preservar Rusia

Muchos años más tarde Solzhenitsyn reconoció que la experiencia de prisionero había sido el factor clave en su obra creativa: “Es horrible pensar qué tipo de escritor habría sido (lo sería sin duda) si no me hubieran encarcelado”.

La rueda roja

Alexandr Solzhenitsyn creía que una de las obras más importantes que había compuesto era el estudio histórico en varios volúmenes sobre la Revolución de Octubre de 1917. La obra titulada La rueda roja abarca el período entre 1914 y 1917.

El escritor recordaba la fecha precisa en la que decidió ser escritor y estudiar esa época crucial para la historia rusa: “Fue el dieciocho de noviembre de 1936. Ese día no teníamos clase, hacía sol. Yo caminaba solo por el bulevar Pushkin en la ciudad de Rostov y en una parte del bulevar, bajo los árboles que ya se habían desprendido de las hojas, se me ocurrió: hay que escribir una novela. En aquel entonces ya me había graduado en una escuela soviética, comenzaron los primeros meses de estudios en la Facultad de Física y Matemáticas. Entonces para mí lo principal era la Revolución de Octubre”.

En total la obra se compone de diez volúmenes y en los planes del autor estaba escribir diez más. Solzhenitsyn entrelaza las vidas de personajes históricos e imaginarios. El escritor describe la revolución como el triunfo del mal, en el que son culpables todos los protagonistas, pero en especial los representantes del poder. El escritor tenía una visión negativa del emperador Nicolás II, al que consideraba culpable de las desgracias rusas. Las causas de la catástrofe nacional, según Solzhenitsyn, radican en el olvido de Dios y de los valores espirituales, en la codicia humana y en la ambición de poder. Estos sentimientos humanos se estudian detalladamente en la mayoría de las obras del escritor.

Solzhenitsyn dedicó a La rueda roja un cuarto de siglo, hasta principios de los años noventa. Su análisis quedó interrumpido en abril del año 1917, con los acontecimientos después de los cuales, según el autor, arrancó la nueva Época de Revueltas.

La vida como misión

La idea de La rueda roja surgió cuando Solzhenitsyn tenía solo dieciocho de edad. Nació el once de diciembre de 1918 en la ciudad norcaucásica de Kislovodsk en una familia de campesinos. Su padre murió en un accidente de caza y la familia se trasladó a la ciudad de Rostov del Don. En 1941 Alexandr se graduó en la universidad y quiso continuar estudiando filosofía y letras en Moscú pero ya había comenzado la Gran Guerra Patria. Fue llamado a filas y destinado al frente tras estudiar varios meses en la escuela preparatoria de oficiales de artillería. La libertad de palabra en las cartas a su amigo le costó cara.

Después de su detención en febrero de 1945, Solzhenitsyn permaneció seis meses en cárceles de Moscú y después fue recluido en los campos de concentración urbanos donde trabajaban científicos e ingenieros presos. Los carceleros aprovecharon los conocimientos de Solzhenitsyn en ciencias exactas para que realizara trabajos de dibujo técnico.

La condena finalizó en marzo de 1953 después de los trabajos forzados en un campamento situado en la región minera de Ekibastuz, en la parte centroasiática de la Unión Soviética. Sin embargo, Solzhenitsyn no podía regresar a la parte central del país porque tras la liberación debía permanecer en el “destierro perpetuo”. Durante todos estos años el prisionero político no dejó de escribir: anotaba los episodios de la vida en los campos en trozos de papel, después, al memorizar el texto, los destruía.

Siendo prisionero Solzhenitsyn enfermó de cáncer de estómago y los médicos le pronosticaron menos de tres semanas de la vida: “Fue un momento horrible de mi vida. En el umbral de la liberación me esperaba la muerte y la desaparición de todo lo escrito, de todo lo vivido hasta aquel momento”.

Sin embargo, Solzhenitsyn sobrevivió: “Fue un milagro… Toda la vida que me devolvieron desde aquel entonces no me pertenece en el sentido completo, esta vida tiene una misión”.

En febrero de 1956 el Tribunal Supremo de la URSS absolvió a Solzhenitsyn de todos los cargos y el escritor se estableció en la ciudad de Riazán, a 200 kilómetros al sur de Moscú, donde comenzó a impartir clases de matemáticas en una escuela secundaria.

Después de la muerte de Iósif Stalin en marzo de 1953 decenas de miles de presos políticos, “enemigos del pueblo trabajador”, fueron liberados como Solzhenitsyn y absueltos de todos los cargos. Sin embargo, decenas de miles no sobrevivieron a la prisión y fueron absueltos póstumamente.

Iván Denísovich

En 1959 Alexandr Solzhenitsyn escribió el relato Un día de un preso. Lo compuso en unas tres semanas. Dos años más tarde el manuscrito llegó a Moscú al redactor jefe de la revista Novy Mir, Alexandr Tvardovski. A pesar de que era un escritor de prestigio, tuvo que solicitar un permiso especial del entonces jefe de Estado soviético, Nikita Jruschov, para que el relato fuera publicado bajo el título “Un día de la vida de Iván Denísovich”.

La atmósfera política en el país era muy propicia para este tipo de publicaciones: desde el año 1956, cuando se celebró el XX Congreso del Partido Comunista, la URSS fue rechazando la experiencia de la época de represalias políticas de los años anteriores.

Este relato de Solzhenitsyn narra la historia de Iván Denísovich Shújov, preso de un gulag, campesino y ex combatiente de la Gran Guerra Patria. Después de evadir el cerco alemán y regresar a su unidad, fue acusado de espionaje y traición y enviado a un campo de concentración soviético para cumplir una condena de ocho años.

Solzhenitsyn describe una jornada del prisionero minuto a minuto: cómo consigue la comida, se protege del frío, cómo es su trabajo de albañil y las relaciones con los demás presos. Aparentemente Iván está humillado pero en realidad mantiene el orgullo, la sabiduría y la dignidad que le permiten establecer y preservar su propia escala de valores humanos y, por consiguiente, sobrevivir en el gulag.

Los críticos explicaron el éxito del relato por el impacto entre la sociedad soviética, que por primera vez supo en detalle del funcionamiento de uno de los elementos más temibles del sistema de represión política y exterminio de Stalin: los campamentos del sistema gulag.

Un día de la vida de Iván Denísovich fue publicado el dieciocho de noviembre de 1962. Solzhenitsynse hizo famoso de la noche a la mañana. La historia del preso fue propuesta al premio Lenin de literatura, máximo galardón soviético. No lo consiguió: la historia resultó ser muy arrogante.

El escritor compuso también el relato La casa de Matriona y empezó a escribir la novela El pabellón de cáncer y a entrevistar e intercambiar cartas con exprisioneros para proceder al libro sobre el gulag. En 1962 lo admitieron a la Unión de Escritores Soviéticos.

En pugna por la salud social

La benevolencia de las autoridades soviéticas fue breve. En un año Solzhenitsyn perdió el apoyo de Nikita Jruschov, que también fue culpable de represalias políticas —las purgas estalinistas— en la época de los años treinta del siglo XX. La crítica oficial emprendió una campaña de condena del escritor, acusándolo de “visión unilateral y tergiversada del pasado y presente soviético”. En 1964 Jruschov fue destituido y la llegada de Leonid Brézhnev dio paso a un rumbo político que hizo imposible cualquier tipo de críticas al régimen político.

En 1967 Solzhenitsyn dirigió una carta abierta al congreso de los escritores soviéticos en la que proclamó “la transparencia y la honestidad como las primeras condiciones para la salud de cualquier sociedad”. Según el escritor, “el que no quiere transparencia es indiferente hacia la Patria y piensa únicamente en su codicia personal”. Solzhenitsyn condenó la censura y se pronunció por la libertad de expresión. Esta carta fue apoyada por más de cien escritores soviéticos y tuvo una amplia repercusión internacional. Alexandr Solzhenitsyn se convirtió en una personalidad política.

El escritor solía quemar los manuscritos para que los servicios secretos soviéticos no pudiesen identificarlo como autor. Sin embargo, antes los fotografiaba y enviaba a editoriales extranjeras. En 1968 en Estados Unidos y Francia fueron publicadas las novelas Primer círculo y El pabellón de cáncer. En noviembre de 1969 la Unión de Escritores Soviéticos expulsó a Solzhenitsyn.

Premio Nobel

En 1970 Alexandr Solzhenitsyn fue galardonado con el premio Nobel de literatura. La academia sueca destacó en sus obras “la irrebatible dignidad humana”. El escritor obtuvo el galardón ocho años después de haber publicado su primera obra. Ningún escritor había sido recompensado tan rápidamente: por poner un par de ejemplos, los estadounidenses William Faulkner, Ernest Hemingway o el ruso Iósif Brodski esperaron el galardón entre veintidós y veintinueve años.

Pero el escritor no pudo recibir el premio en seguida: no se presentó a la ceremonia en Estocolmo porque sospechaba —con razón— que las autoridades soviéticas no le dejarían regresar al país. El representante de la academia sueca tampoco pudo viajar a la URSS para entregar el premio: no le concedieron el visado. La ceremonia solemne en Estocolmo se celebró en diciembre de 1975, cuando Solzhenitsyn ya se encontraba fuera de su país.

Samizdat

A pesar de estar privado del derecho de publicar sus obras libre y legalmente, Solzhenitsyn no dejó de escribir. Desde el año 1968 ya tenía listo Archipiélago Gulag y varias novelas más que circularon en la Unión Soviética impresas con máquinas de escribir o copiadas a mano. Este tipo de publicaciones se conocían por el nombre de “samizdat” (o sea, la edición de artículos políticos y libros que se mecanografiaban con papel de calco y se repartían entre la gente de confianza). Solzhenitsyn se convirtió en uno de los autores más leídos. Su fama se afianzó aún más en 1973, cuando en París fue publicada la primera parte de Archipiélago Gulag (la obra está compuesta en total por tres partes), una novela basada en los testimonios de unos 227 exprisioneros de los campos de concentración soviéticos y en la experiencia vivida por el propio autor. Para los lectores el libro se convirtió en toda una enciclopedia costumbrista del trágico mundo de los prisioneros políticos de la URSS.

Rusia central en Estados Unidos

En febrero de 1974 el escritor fue detenido y deportado junto con su esposa, Natalia, y sus tres hijos —Yermolái, Ignat y Stepán— a la República Federal de Alemania. De ahí los desterrados se marcharon a Zúrich, Suiza, pero en octubre de 1976 partieron a Estados Unidos. En el estado de Vermont Solzhenitsyn construyó una casa: ahí la naturaleza se asemejaba mucho a la de las provincias centrales de Rusia.

El escritor decepcionó a los veteranos occidentales de las guerras propagandísticas contra la Unión Soviética. Desterrado, no quiso criticar a los comunistas a partir de los ideales de la democracia y el liberalismo occidentales. Estos ideales tampoco le gustaban a Solzhenitsyn. Su visión era el regreso a lo que había sido Rusia antes de las revueltas revolucionarias de principios del siglo XX. La ideología debería ser el cristianismo ortodoxo.

A Solzhenitsyn desde el principio no le gustaron las reformas emprendidas a partir del abril de 1986 por el nuevo líder soviético, Mijaíl Gorbachov. El escritor pensaba que el país se acercaba a un nuevo período de revueltas, parecido al que vivió Rusia en 1917 o en 1612. Las autoridades por su parte tampoco se apresuraban a publicar sus obras, ya editadas en el exterior, acusando al escritor de nacionalismo y monarquismo excesivos. Hasta los últimos momentos de la perestroika de Gorbachov, en 1989, en la prensa no aparecieron algunos capítulos de Archipiélago Gulag.

Preservar Rusia

Todo cambió en 1990, cuando el poder en el país comenzó a pasar a los demócratas liberales.Las obras del escritor por fin encontraron la aceptación oficial y fueron publicadas en la Unión Soviética.

Finalmente la URSS fue disuelta en 1991. Antes, en agosto de 1990, al escritor le fue devuelta la ciudadanía soviética, de la que se le privó cuando fue desterrado, y en los periódicos nacionales se publicó un artículo suyo con los planes para la transformación de Rusia: el punto clave era mantener el número de habitantes del país y el acercamiento a los valores espirituales tradicionales.

En mayo de 1994 Alexandr Solzhenitsyn y su familia emprendieron el viaje de regreso a la patria. Lo hicieron desde el Oriente Lejano ruso y con numerosas paradas en ciudades a lo largo de los diez mil kilómetros que recorrieron hasta Moscú. Solzhenitsyn dialogó con gente de diferentes edades y profesiones y compartió con ellos sus pensamientos, acercándose también a los problemas de la actualidad rusa.

En Moscú el escritor obtuvo una tribuna para expresar sus ideas sobre el pasado, presente y futuro del país en uno de los canales de televisión con mayor audiencia de Rusia. Solzhenitsyn mantenía ahí una visión crítica tanto de la oposición comunista como de algunas de las reformas del presidente ruso Borís Yeltsin y en septiembre de 1995 el espacio fue clausurado.

En 1998 el escritor se negó a aceptar la condecoración nacional con motivo de su 80.º cumpleaños: “No puedo aceptar el galardón de parte del poder estatal que ha llevado a Rusia a la desastrosa situación actual. Puede ser que, transcurrido bastante tiempo, este galardón lo acepten mis hijos”.

Solzhenitsyn continuó su labor literaria: escribió varios ensayos políticos sobre la Rusia antigua y moderna y en 2001 publicó el estudio Doscientos años juntos, sobre la vida de los judíos en la Rusia imperial y soviética.

Alexandr Solzhenitsyn falleció el cuatro de agosto de 2008 en su casa de Moscú a causa de un paro cardiaco.

Dijo así Natalia, su viuda y presidente de la fundación Solzhenitsyn: “Alexandr mantuvo una observación fija y constantemente atenta sobre la historia mundial y la historia de Rusia. Escarbaba incansablemente en materiales históricos. Creo que esta sed de averiguar, que estuvo alimentada por el amor hacia su patria y por la angustia por su futuro, le abría caminos para alcanzar revelaciones originales y a menudo intuitivas. No eran profecías, sino conclusiones y deducciones sobre el pasado y el futuro. A veces estas conclusiones resultaron acertadas”.

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