Historia del teatro ruso hasta principios del siglo XX

Historia del teatro ruso hasta principios del siglo XXRIA / L.Nosov

El teatro ruso se formó de manera distinta al teatro europeo, oriental o americano. Las etapas de su desarrollo están vinculadas a la historia particular de Rusia, a su economía, al cambio de las estructuras sociales, la religión y la mentalidad especial de sus habitantes.

Orígenes del teatro ruso

Sus orígenes hay que buscarlos en el arte popular de los tiempos antiguos: rituales y fiestas que con el tiempo perdieron su significado mágico y se convirtieron en un juego de representación con elementos teatrales como la acción dramática, el vestuario y el diálogo entre los comediantes. De ahí nació el teatro popular ruso folclórico que siguió desarrollándose hasta el siglo XVII, y durante ese tiempo los juegos de representación se transformaron en dramas populares, que se conservaban en la memoria de la gente y pasaban de generación en generación.

Los primeros actores del teatro profesional fueron los juglares que actuaban en casi todos los géneros de espectáculos callejeros. Eran muy respetados por toda la sociedad. Por primera vez se menciona a los juglares en el siglo XI, lo que permite concluir que su arte ya estaba vinculado con la vida de la gente de aquella época. Sus obras se formaron bajo la influencia de las giras de músicos ambulantes de Europa y del Imperio bizantino en una época en la que tuvo lugar un proceso de enriquecimiento mutuo de culturas. Estos artistas participaban en festivales populares, en ferias de ciudades, trabajaban de bufones en las mansiones reales. Sus personajes se mofaban de los poderosos, del clero, de los ricos… además mostraban la vida de la gente común y corriente. Las funciones del teatro popular se basaban en la improvisación e incluían pantomimas, música, canto, baile y espectáculos circenses.

Primeros pasos del teatro clásico

El teatro clásico empezó a desarrollarse en el siglo XVII, aunque estuvo precedido por la aparición del teatro cortesano. A principios del siglo XVI el zar Alejo I (Alexéi Mijáilovich Románov) mostró un gran interés hacia este arte. Su amor por todo lo nuevo, bello, original y espectacular coincidió con la formación de la nueva ideología orientada a la expansión de las relaciones diplomáticas con Europa, lo que provocó grandes cambios en la vida de la corte rusa.

Así, en el año 1660 Alejo I hizo un intento de organizar el primer teatro cortesano y dio una orden a un comerciante inglés que rezaba lo siguiente: “Hay que llamar a Moscú desde las tierras alemanas a los profesionales que saben hacer comedias”. Pero por diferentes razones el estreno tuvo lugar solo 12 años más tarde, el 17 de octubre de 1672. El rey quedó tan maravillado al ver el espectáculo que no se movió de su asiento durante las 10 horas que duró la obra. En todo este tiempo los boyardos estuvieron de pie (no les estaba permitido sentarse en presencia del rey). Las primeras obras teatrales se escribían con lenguaje pomposo, lleno de pasajes patéticos y de ejemplos de elocuencia y oratoria. Ir a estos espectáculos se consideraba asunto de importancia estatal, por eso de vez en cuando asistían embajadores de otros países.

Con la muerte de Alejo I el teatro cerró para ser reabierto posteriormente por Pedro el Grande. Al subir al trono y empezar un gran trabajo para europeizar Rusia, el monarca no pudo permitirse el perder la oportunidad de utilizar el teatro como medio para promover sus ideas innovadoras políticas y sociales.

Bajo su mandato, el teatro salió de los palacios reales a lugares tan populares como la Plaza Roja, donde se construyó un edificio especial para los actores. Con esta medida el primer emperador de toda Rusia quería mostrar que este arte ya no pertenecía solo a la élite.

En lo que se refiere a los valores estéticos de las obras, el creador de la flota rusa exigía a los actores que las piezas no tuvieran más de tres actos, que fueran sin intrigas de amor, y que no fueran ni demasiado tristes, ni muy serias, ni excesivamente alegres. Él quería que todas las representaciones fueran en ruso, lo que permitiría que el número de espectadores no se limitase. Pero los comediantes invitados del extranjero solo hablaban alemán y los espectadores no podían comprender ni compartir las sensaciones que les transmitían. Por su parte, los actores rusos no podían satisfacer todas las demandas del público. En el año 1706 el teatro cerró de nuevo.

Con la muerte del emperador el teatro profesional cayó en el olvido y se estancó hasta que subió al trono la emperatriz Ana (1693-1740). Para conmemorar su coronación fueron invitados desde Italia los comediantes Tomazo Ristori y el compositor Reinhard Keiser. En el año 1737, en el Palacio de Invierno de San Petersburgo se inauguraron la sala teatral y el nuevo escenario. La emperatriz gastaba enormes sumas en festivales, bailes, mascaradas, recepciones de embajadores y montajes teatrales. Durante su mandato se reanimó la cultura burlesca, que continuaba las tradiciones de los bufones. Enanos, gigantes y payasos formaban parte de su entretenimiento cotidiano.

Poco a poco se fue desarrollando el teatro público, al alcance de todos. En el año 1741 subió al trono Isabel I de Rusia, hija segunda de Pedro I y Catalina I, que continuó promoviendo el teatro europeo en el territorio ruso. La corte quedó fascinada por los conjuntos italianos, alemanes y franceses que actuaron en géneros como el drama, la opera, el ballet y la comedia del arte. En este mismo periodo se fundaron las bases del teatro profesional ruso (que vería la luz en 1756) y se comenzó a formar el “padre de teatro ruso”, Fiodor Vólkov. 

Los teatros imperiales y el teatro profesional

Con el desarrollo de los teatros rusos el Gobierno empezó a darse cuenta de que con este tipo de arte se puede influir directamente en la formación de la ideología y el estado de ánimo de la sociedad. Así, por orden de Catalina II se crea la Dirección de los Teatros Imperiales, que en un breve espacio de tiempo uniría todos los teatros del país.

En el año 1790 Moscú contaba ya con 15 teatros privados, 160 actores y actrices y 226 cantores. En estos teatros había orquestas, compañías de ópera y de ballet formados por la servidumbre, lo que también era algo habitual en las diferentes regiones del país. 

El papel más importante en el desarrollo del teatro lo desempeñó Fiodor Grigórievich Vólkov, que provenía de una familia de comerciantes de la ciudad de Yaroslavl y que fue a Moscú para estudiar negocios. Tras visitar el teatro por primera vez, se convirtió en un gran aficionado y comenzó a estudiar todo lo que tenía algo que ver con este arte. Al volver a su ciudad natal, Vólkov comenzó a crear su propio teatro, que en el año 1750 presentaría su primera obra. Cuando los rumores sobre el éxito de sus obras llegaron hasta San Petersburgo (capital rusa entre los años 1712 y 1918), Vólkov y su compañía fueron invitados a la capital y, tras una breve formación, pasaron a formar parte del conjunto del teatro profesional ruso.

Las primeras actuaciones del teatro profesional ruso cumplían con todos los requisitos del clasicismo (corriente literaria dominante en aquella época). Los héroes de las tragedias solo podían ser reyes, príncipes y nobles, mientras que la gente común solo estaba representada por los sirvientes.

La historia posterior del teatro ruso estuvo marcada por el dominio del arte dramático occidental y principalmente por la influencia francesa. Esta etapa duró un siglo aproximadamente.

A finales del siglo XVIII se difunden ampliamente los teatros de la servidumbre. Una gran cantidad de actores conocidos eran siervos, pero su talento les abrió el camino hacia la libertad. Esto llegó a tal punto que incluso se les permitió actuar en los teatros “libres” y en los escenarios imperiales.

El siglo XIX y la frontera con el XX

El siglo XIX fue un periodo de rápido desarrollo del teatro ruso. Gobernantes e intelectuales otra vez se dieron cuenta de las grandes posibilidades de este arte como medio de propaganda para formar la ideología social.

En 1824 fue fundado el teatro Maly, lo que conllevó la división definitiva del arte teatral en dos esferas: la dramática y la musical.

Entre los años 30 y 40 del siglo XIX en Rusia aumentó la cantidad de teatros fuera de la capital. La nueva etapa está vinculada al nombre de un famoso dramaturgo ruso, Alexandr Ostrovski, que aportó en sus obras una visión realista del mundo.

La frontera de los siglos XIX y XX se considera el periodo del florecimiento del teatro en Rusia. Este fue un momento crítico para todo el teatro mundial, marcado por la aparición de una nueva profesión: el director. La época se caracterizó por un auge sin precedentes de todo el arte ruso, un fenómeno que más tarde sería llamado el Siglo de Plata. Konstantín Stanislavski, actor, director escénico y pedagogo teatral, creador de un método interpretativo, marcó la pauta en esta época con sus ideas sorprendentes e innovadoras. Junto a Vladímir Nemiróvich-Dánchenko creó en 1898 el Teatro de Arte de Moscú.

A principios del sigo XX San Petersburgo fue la patria de la vanguardia rusa, mientras que en Moscú se fundaron las bases para reubicar la escenografía contemporánea que determinó toda la vida artística de la capital.

Después de la Revolución de Octubre de 1917, que cambió toda la sociedad y la vida en Rusia, empezó una nueva etapa en la historia del teatro del país.

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